latecleadera

domingo, 23 de abril de 2023

Onírico (voces de una luciérnaga al anochecer - fragmento)

 


La criatura yacía al borde del mar inmenso, azul, transparente y profundo.  Sus pies inmersos en el agua fría y limpia se enterraban en la arena carente de vida, conjugada con conchas y guijarros verdes y rojos, otros cristalinos y brillantes.  Buscaba el sonido gutural  de algún ser no semejante, desconocido y confiable, que le llevara lejos de la humedad perpetua en la cual vivía.  Levantó su rostro gris al firmamento sin fin y vacío, custodiado por cúmulos hechos cirros, lejanos y brillantes en sus contornos por un astro llamado sol por hombres inexistentes; anhelando la muerte salvadora que lo arrebatase de su prisión de placer diáfano y celestial, que lo aniquilara en mil almas transeúntes en los universos esporádicos que surgían al chapotear las gotas ocasionales en la quietud oceanal de su mundo.

lunes, 27 de febrero de 2023

La ciudad y los perros; bajo la sombra del monte. Sobre la sombra del sayón y ellos estaban solos frente al monte

 



Un día cualquiera, entre Junio y Julio del año 2020, la ciudad mostró un extraño aire de antigüedad, pero no  la antigüedad propia de los ideales clásicos en un remoto mundo medieval ni tampoco en un mitológico estado prehispánico, sino esa sensación de envejecimiento que se pega en las paredes de bahareque en las casas de altas puertas que se niegan a sucumbir a los diseños minimalistas contemporáneos.

En cierta forma la modernidad radica en el bullicio que genera la masa humana en todas sus manifestaciones:  la música a todo volumen en parlantes ubicados en los andenes, el griterío de los vendedores ambulantes, el estridor de los pitos combinados con el rugir de lo los motores de los automóviles y el murmullo omnipresente de miles de voces diluidas en un día cálido; todo esto devela la vitalidad de una urbe.  Aunque si se es observador, el verdadero sonido citadino es aquel que producen los ladridos de los perros callejeros.  Una ciudad a la distancia solo deja escapar las voces de los cánidos, no es el hombre quien demarca su territorio sino el perro que lo protege.

martes, 31 de enero de 2023

Crono el devorador de dioses


 No me había dado cuenta de que ya hoy es el último día de enero, y no he subido nada al blog, y como lo que estoy escribiendo no alcanza a cocinarse antes de la media noche, dejo este video del canal mientras tanto.

viernes, 30 de diciembre de 2022

Subir al cerro del Pacandé


 Todos los que crecimos en el departamento del Huila tenemos grabado en lo más profundo de nuestra mente el estribillo de una canción que era obligatoria en las izadas de bandera en la escuela:

"Al sur, al sur, al sur, del cerro del Pacandé..."

El nombre de este cerro también ha servido para designar hoteles, restaurantes, fincas, centros recreacionales y cuánta cosa que se quiera adornar con cierto toque de folclor típico del Tolima grande.

Llevaba años con la idea de subir esa montaña, que sobresale en el valle ardiente del Magdalena cuando uno transita la vía hacia la capital nacional 

Así que aprovechando el impulso senderista post pandemia armé viaje con el único amigo que estaba desprogramado un domingo y muy a las 10 de la mañana estábamos en el punto de inicio de ascenso.

martes, 29 de noviembre de 2022

Humor blasfemo.

 


Como ya casi se acaba noviembre y debo subir algo al blog (por exigencias de los accionistas y la administración...que soy yo) mientras limpio la memoria del celular, aprovecho para no dejar en el olvido de la papelera de reciclaje estas emotivas, divertidas y condenatorias imágenes que tenía guardadas desde hace años, a la espera de utilizar en alguna publicación de un hipotético ciber creyente.

Sin más explicaciones aquí dejo esto y que Dios me proteja de esos asuntos de derechos de autor.

domingo, 30 de octubre de 2022

Mitología senderista en tik tok






Tik Tok es sinónimo de superficialidad pura, el culmen del inicio de la decadencia de la civilización actual.  Es el sitio donde muchos sueñan ser, finalmente, el humorista que por pena nunca dejaron salir, el o la desvergonzada (maldito lenguaje inclusivo) que por hipócrita pudor siempre mantuvieron oculto, la reina del baile que nunca existió, el héroe de la película que nunca se rodó...en fin, tik tok es la red social que nos libera de la vergüenza gracias a una nueva máscara que en realidad no existe...algo así como el cuento del rey desnudo.

Por estos motivos y como era de suponerse, yo debía estar ahí.

Como no soy divertido ni simpático; como aun dudo si sea conveniente abrir mi cuenta de only fans y volverme absurdamente millonario a expensas de mi cuerpo, y como no se bailar y menos actuar...pues aprovecho que sí salgo a caminar y hablo de cosas que por obligación debo y tengo que saber...mitología.

Sin mas preámbulo, dejo el enlace del video de YouTube, sobre los videos de tik tok que hasta la fecha he subido, para poder liberar un poco de espacio del celular y de paso no dejar el mes de octubre en blanco en este blog.

No esta de mas decir que tik tok es una red absurdamente versátil y eficiente:  una entrada de este blog, a no ser que ocurra algo extremadamente extraordinario no pasa de las 100 vistas en varios meses.  Un video de YouTube tiene una progresión leennnnnnta (en mi caso), unas tres o cuatro vistas diarias en los contenidos del canal.  Una vez hago el tick tock, a las 12 horas el numero de vistas supera las 200...en fin...tik tok es el futuro.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Hablemos de ufología (parte I)

 


Llevo meses o tal vez años posponiendo el tema, pero ante el compromiso de escribir todos los días, pues no ví una mejor excusa para hacerlo.

La ufología es de esos gustos absurdos a las cuales uno les dedica tiempo en la vida; como con el fútbol, la política, la religión, el tinto con pan o cualquier cosa de esas que forman el diario vivir.

Guarda una increíble semejanza con todo el andamiaje tanto teórico como funcional que utiliza cualquier religión, y como tal, puede tomarse con la seriedad propia del más profundo místico budista hasta con lo más ridículo que pueda llegar el discurso de un pastor evangélico.

martes, 6 de septiembre de 2022

Caminando entre abejas

 


Algo bueno que me dejó el encierro de la pandemia, fue la costumbre de escaparme todos los fines de semana fuera de la ciudad, de las clínicas, los carros, la algarabía y la gente en el sentido más general (el infierno son los otros, escribió cierto filósofo).  En otra oportunidad escribiré sobre las implicaciones fisiológicas y metafísicas que implica perderse por horas en tierras agrestes y solitarias,  ahora solo dejo este video como una pequeña muestra de lo que es alejarse del camino.



lunes, 5 de septiembre de 2022

Belleza post mortem (cinematográfica)

 


Por regla general zombi que se respete debe tener una apariencia repugnante. Y entre más descompuesto, ágil y agresivo sea, más alto estará en  el ranquin de la zombilogía.

Pero no siempre las cosas fueron así.  Salvo algunas vergonzosas cintas contemporáneas, la deshumanización y desbealdificación de nuestros hambrientos monstruos no fue necesariamente un precepto insalvable.

En la época dorada del cine zombi que abarcó gran parte de la década de los ochenta e inicio de los noventa, era usual que alguno de estos personajes, - siendo más específicos -  alguna muerta recién resucitada, aun conservara sus encantos a flor de violácea piel.  Como era norma por aquellas épocas, si no existía un desnudo femenino en una cinta, no era algo digno de rememorar…y bien nos puede llegar a nuestra memoria la imagen de aquella blanca chica punk bailando, como mi dios la trajo a este mundo, sobre una tumba,  en la película “el regreso de los muertos vivientes” de 1985, que posiblemente para muchos de nuestra generación representó uno de los primeros desnudos femeninos explícitos en cine y que luego nos haría entrar en dilemas morales, sobre qué tan pecaminoso sería desear un personaje que minutos después se convertiría en una sexy difunta…acúseme padre de tener malos pensamientos con muertas punkeras caníbales…

Pero sin lugar a dudas, quien dio el primer paso en encuerar caminantes fue (y tenía que serlo) el padre del cine zombi, su majestad George Romero, en su opera prima “Night of the living dead”  de  1968, película que aparte de marcar la diferencia entre el zombi clásico y el contemporáneo y de darle un nuevo significado al concepto de  los muertos vivientes (y de volverlos caníbales e iniciar la idea del apocalipsis zombi, y de poner a un negro como personaje principal en épocas de discriminación racial, y de enseñarnos lo del balazo en la cabeza y el asunto del contagio por mordidas) en esta cinta bien pensó, que ante un abrupto resucitar de cadáveres, lo esperado seria encontrar a varios de ellos sin ropa.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Santunear

 




1/05/2020

Hace dos días, o mejor, dos noches para ser más preciso, en el momento en que ya llevaban varios minutos pasados de la marca  de la media noche en el reloj de la pared, mientras recostaba mi cabeza en una colchoneta inflable, en una habitación que resalta el inmenso calor del verano tropical de la ciudad, auto desterrado a ese lugar gracias al terror de un virus asesino que recorría las calles.  En ese lapso de tiempo en el cual la conciencia inicia su disolución y da paso a nuevos egos, nuevas vidas ocultas en instantes de vida en suspensión;  aquello que quedaba de mí y que bien podría ser otro yo, entablaba alguna insulsa charla con una mujer de mediana edad,  con cabello negro y vestido de flores pequeñas.  Repetía una y otra vez una palabra, la conjugaba en sus distintas formas y modos mientras yo correlacionaba su significado con aquello que claramente lograba entender.  Santunear me dijo la mujer, santuneo, dije, y en múltiples formas las combinamos, con algo cotidiano, particularmente especial pero definitivamente cotidiano.  Santuneo… santunear se siguió repitiendo en mi cabeza,   y en el último halito de conciencia no onírica, desperté rápidamente y lo escribí, pensando que posiblemente dicha palabra existiera en otro contexto o con otro significado.

Hoy por suerte la recordé y una breve y ligera búsqueda he realizado.  Al parecer dicha palabra no existe.  Sé cómo se forma, se cómo se conjugada, conozco su pasado, su pretérito y su incierto futuro,  pero lo que más me causa curiosidad es que desconozco su significado,  es como un recipiente ilusorio repleto de vacío.

Tal vez estoy santuneando.