Cómo bien se evidencia, en los últimos años este blog se encuentra casi en la indigencia, Pero en mi defensa diré que esta condición se dió porque estaba algo ocupado.
Pero...
Así que espero ser más prolijo y responsable en el trabajo bloguesco.
Cómo bien se evidencia, en los últimos años este blog se encuentra casi en la indigencia, Pero en mi defensa diré que esta condición se dió porque estaba algo ocupado.
Pero...
Así que espero ser más prolijo y responsable en el trabajo bloguesco.
Subo esto ahora y a esta hora, para no dejar que se pase febrero en blanco, como se nota con claridad, es obra de la ia, pero prometo por jesusito que esta semana lo arreglo. (Posdata, ya pasó la semana y no lo modifiqué, quedó tan bien hecho que me dio lastima, solo hice un comentario final)
La figura de Jesús célibe, su posible matrimonio con María Magdalena y la valoración de la sexualidad en el judaísmo del Segundo Templo constituyen un cruce complejo entre historia, exégesis bíblica y construcción doctrinal. Desde los escritos del Nuevo Testamento hasta los debates contemporáneos, el estatuto sexual de Jesús se ha interpretado a la luz de ideales religiosos cambiantes, de la ética judía de su tiempo y de las proyecciones de diversos movimientos cristianos y para cristianos posteriores.
Los evangelios canónicos y las cartas paulinas, nuestras fuentes más antiguas sobre Jesús, nunca mencionan esposa ni hijos, a pesar de referirse a su familia, a sus discípulos y, en particular, a varias mujeres que lo siguen y sostienen. En el contexto de un varón judío adulto del siglo I, este silencio resulta llamativo: si Jesús hubiera estado casado, lo esperable en una biografía antigua habría sido al menos una mención, por lo que muchos historiadores interpretan este mutismo no como simple falta de datos, sino como indicio de que no tenía vínculo conyugal. En las cartas paulinas, Pablo propone explícitamente el modelo del no casado como ideal de dedicación radical “por causa del Señor”, y esta teología del celibato apostólico refuerza la percepción implícita de Jesús como célibe, modelo último de entrega indivisa.
En los siglos II–IV, la tradición cristiana comienza a formular de manera más explícita la virginidad o celibato de Jesús, en paralelo al auge del monacato y de la teología de la virginidad consagrada. Autores patrísticos emplean la figura de un Cristo célibe como paradigma para vírgenes, ascetas y clérigos que renuncian al matrimonio “por el Reino de los cielos”, leyéndose textos como Mateo 19,12 en clave de imitación directa de su modo de vida. Concilios tardoantiguos (por ejemplo, Elvira, Cartago) y desarrollos posteriores de la disciplina del celibato clerical se apoyan en la convicción tradicional de que Jesús y los apóstoles renunciaron al matrimonio por su misión, consolidando así la imagen de Jesús célibe como base normativa para el clero y la vida religiosa.
Frente a la tradición mayoritaria que presenta a Jesús sin esposa, los evangelios apócrifos y los textos gnósticos no ofrecen un cuadro alternativo claro, sino más bien un silencio similar o alusiones simbólicas susceptibles de lecturas divergentes. Muchos apócrifos tempranos se concentran en discursos revelatorios y visiones del Resucitado, sin interés por la vida doméstica de Jesús, y no mencionan matrimonio ni descendencia. El foco está en la autoridad doctrinal, la gnosis y las jerarquías de discípulos, no en la sexualidad de Jesús, de modo que, de facto, estos textos tampoco contradicen la imagen de un Jesús célibe, simplemente no la tematizan.
La figura de María Magdalena ocupa un lugar central en algunos escritos gnósticos, donde se la presenta como discípula especialmente íntima y receptora privilegiada de revelaciones. El llamado Evangelio de Felipe utiliza el término “compañera” y describe gestos de cercanía (como el famoso episodio del beso), pasajes que en la literatura contemporánea han sido interpretados como indicios de una relación erótica o conyugal. Sin embargo, la mayoría de los especialistas entiende estas escenas en clave simbólica: María encarna al alma plenamente receptiva a la gnosis o la figura de la discípula perfecta, no una esposa en sentido jurídico histórico. Los textos gnósticos son, además, tardíos (siglos II–III), teológicamente sofisticados y ajenos al género biográfico estricto, lo que limita su valor para reconstruir detalles de la vida sexual de Jesús.
A ello se suma el breve fragmento copto conocido como “Evangelio de la esposa de Jesús”, que contiene la frase “Jesús les dijo: ‘mi esposa…’”. Este papiro, datado como muy tarde (siglos IV–VIII) y con serias sospechas de falsificación moderna, se considera, en el mejor de los casos, un testimonio marginal de debates teológicos muy posteriores, sin conexión directa con la memoria histórica del siglo I. Incluso si fuese auténtico, su lejanía temporal y su carácter fragmentario impiden usarlo como prueba sólida de un matrimonio real de Jesús.
En los últimos decenios, la posibilidad de que Jesús se hubiera casado con María Magdalena ha reaparecido con fuerza en obras populares, novelas y ciertos ensayos especulativos, pero la comunidad académica mantiene una posición ampliamente escéptica. Propuestas como el “Lost Gospel” (interpretación de un texto siriaco del siglo VI), lecturas de la llamada tumba de Talpiot o teorías de linajes secretos de Jesús y María Magdalena dependen de fuentes muy tardías, reconstrucciones forzadas y asociaciones onomásticas altamente especulativas. Historiadores de distintas orientaciones (incluidos autores no confesionales) coinciden en que tales hipótesis no satisfacen los criterios básicos de la investigación histórica: cercanía temporal, múltiples atestiguaciones independientes y coherencia con el contexto socio religioso del siglo I.
Los argumentos centrales por los que la mayoría de historiadores rechaza el matrimonio de Jesús pueden sintetizarse en cuatro puntos. Primero, el silencio de las fuentes tempranas: los evangelios canónicos y las cartas paulinas, que sí mencionan madre, hermanos y un círculo amplio de mujeres discípulas, no aluden jamás a esposa o hijos. Segundo, la total ausencia de afirmaciones positivas en los siglos I–II: ni textos canónicos ni apócrifos tempranos describen a Jesús como casado; las únicas alusiones controvertidas son simbólicas y tardías. Tercero, la debilidad intrínseca de las “pruebas” propuestas, como el ya mencionado fragmento copto o interpretaciones hiperbólicas de textos gnósticos. Cuarto, la valoración del contexto judío: aunque era común que los varones se casaran, existían precedentes de célibes por motivos religiosos (esenios, posiblemente Juan el Bautista, y el propio Pablo), lo que hace verosímil que un predicador apocalíptico como Jesús hubiera optado por la soltería en coherencia con su mensaje sobre la inminencia del Reino de Dios.
El consenso académico actual puede formularse así: no hay ninguna fuente del siglo I–II que afirme que Jesús estuvo casado, y las tradiciones que lo suponen derivan de textos tardíos, interpretaciones simbólicas o construcciones modernas sin respaldo documental robusto. Por ello, la hipótesis de un matrimonio de Jesús, especialmente con María Magdalena, se considera muy improbable desde el punto de vista histórico.
Para valorar las opciones reales de Jesús respecto a la sexualidad, es necesario situarlas en el marco de la ética sexual judía de su tiempo. Las fuentes bíblicas, rabínicas iniciales y los estudios históricos indican que la expectativa ideal era que los varones judíos iniciaran su vida sexual en el contexto del matrimonio, no antes. La mayoría sexual jurídica se situaba en torno a los 13 años, pero la edad recomendada en la tradición rabínica clásica para el matrimonio masculino se acercaba a los 18 años, entendidos como momento idóneo para asumir responsabilidades familiares y canalizar legítimamente el deseo sexual.
Sin embargo, los estudios sobre matrimonio judío en la Antigüedad muestran que, en la práctica, muchos hombres —especialmente en contextos urbanos o acomodados— se casaban más tarde, en la franja de los 20–30 años, a menudo con mujeres considerablemente más jóvenes. Esta variabilidad responde a factores económicos (necesidad de recursos para sostener un hogar), sociales y religiosos (tiempo dedicado al estudio de la Torá o a movimientos piadosos). La norma moral dominante restringía el sexo legítimo al matrimonio y condenaba con diversos matices la fornicación, el adulterio, el recurso a prostitutas, el incesto y otras prácticas consideradas “impuras”.
En el entorno mediterráneo más amplio, la prostitución y las relaciones sexuales extramatrimoniales masculinas eran relativamente frecuentes y, en ciertos sectores, socialmente toleradas; no obstante, la literatura judía —desde la Torá hasta la sabiduría de Proverbios y Sirácida— desaconseja con fuerza tales conductas, asociándolas con necedad, ruina económica y alejamiento de Dios. En consecuencia, los moralistas judíos insistían en el autocontrol masculino y promovían el matrimonio relativamente temprano para evitar desviaciones sexuales. Este trasfondo ayuda a comprender que la soltería prolongada de un varón piadoso, aunque no imposible, resultaba suficientemente inusual como para requerir una motivación religiosa fuerte, como la que se observa en grupos apocalípticos y ascéticos.
Dentro de ese espectro de actitudes hacia la sexualidad, los esenios representan un caso límite de restricción, convirtiendo el control del deseo y, a menudo, el celibato, en marca identitaria. Filón, Josefo y Plinio describen a los esenios como comunidades masculinas que renuncian al matrimonio y a las relaciones sexuales, a las que ven como peligrosas para la pureza y la cohesión interna. Su ideal era una vida en común centrada en la observancia intensiva de la Ley, prácticas de pureza rigurosas y una disciplina comunitaria estricta, donde la sexualidad se consideraba, en el mejor de los casos, un mal necesario para la procreación y, en el peor, una fuente de corrupción espiritual.
La investigación reciente, apoyada en los textos de Qumrán y en la arqueología, matiza la idea de un esenismo totalmente célibe, mostrando la existencia de subgrupos donde el matrimonio era posible bajo condiciones severas. En estos sectores, el sexo quedaba limitado a la finalidad procreativa, se regulaba la frecuencia de las relaciones y se imponían restricciones durante el embarazo o en períodos considerados ritualmente delicados. Aun con esta diversidad interna, el rasgo común en el movimiento esenio es una fuerte desvalorización del sexo como placer y la tendencia a una “sexualidad mínima”: o bien celibato completo, o bien sexo matrimonial reducido al mínimo funcional para asegurar la descendencia.
Este modelo extremo ofrece un contrapunto útil para pensar la posible posición de Jesús. Comparte con el esenismo un horizonte apocalíptico y un fuerte énfasis en la pureza interior y la fidelidad a la voluntad de Dios, pero diverge en la forma de articular estas convicciones en relación con la vida cotidiana y las relaciones humanas.
La cuestión de si Jesús perteneció al movimiento esenio ha sido objeto de numerosas discusiones, especialmente desde el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto. La mayoría de especialistas considera hoy poco probable una identificación directa, aunque reconoce importantes afinidades de ambiente. Jesús, Juan el Bautista y los esenios comparten un imaginario apocalíptico de juicio inminente, la oposición entre “hijos de luz” e “hijos de tinieblas” y una llamada urgente a la conversión y a la rectificación moral. Algunos paralelos terminológicos y temáticos (bautismo/purificación, rectitud del camino, crítica a un sacerdocio considerado corrupto) sugieren que el movimiento de Jesús nació en un judaísmo donde corrientes afines al esenismo estaban presentes y activas.
No obstante, las diferencias son significativas. Los esenios practicaban un separatismo riguroso: comunidades cerradas, alejamiento físico y simbólico del Templo de Jerusalén, vida monástica estructurada por jerarquías y largos períodos de iniciación. Jesús, por su parte, se movía entre la población general, comía con pecadores y marginados, no exigía incorporarse a una comunidad aislada y relativizaba la pureza ritual externa frente a la pureza del corazón. En el plano doctrinal, los textos de Qumrán esperan más de un mesías (por ejemplo, uno sacerdotal y otro real), mientras que la tradición cristiana concentrará funciones proféticas, reales y sacerdotales en una sola figura.
Además, ninguna fuente antigua —ni los evangelios, ni Josefo, ni Filón, ni los propios documentos de Qumrán— menciona a Jesús como miembro de la comunidad esenia ni lo identifica con figuras internas como el “Maestro de Justicia”. En consecuencia, la hipótesis dominante en la investigación actual no es que Jesús fuera esenio, sino que su movimiento debe entenderse “en familia” con otras corrientes judías apocalípticas de finales del Segundo Templo, entre las que los esenios constituyen un ejemplo importante pero no el molde directo.
En la actualidad, ninguna gran iglesia cristiana —católica, ortodoxa o protestante histórica— sostiene como doctrina oficial que Jesús no fuera célibe; la imagen tradicional de un Jesús soltero y consagrado plenamente a su misión sigue siendo norma. Sin embargo, en ciertos movimientos religiosos y espiritualidades de corte cristiano o sincrético han surgido o se han reactivado representaciones de un Jesús casado o sexualmente activo, a menudo vinculado a María Magdalena.
Dentro del entorno mormón, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no enseña oficialmente que Jesús estuviera casado, pero algunos líderes del siglo XIX especularon con esa posibilidad, y el énfasis doctrinal en el matrimonio eterno ha llevado a que algunos fieles consideren probable que Jesús se casara, aunque sin consenso interno ni identificación necesaria con María Magdalena. Más visibles son las corrientes neognósticas, esotéricas o “new age” que reinterpretan los textos gnósticos y convierten la relación Jesús/Magdalena en arquetipo de “matrimonio sagrado” o hieros gamos, integrándola en prácticas de espiritualidad tántrica o en cultos centrados en María Magdalena como sacerdotisa o avatar femenino. Estos grupos, de tamaño reducido y escasa institucionalización, operan más como subculturas espirituales que como iglesias cristianas en sentido histórico.
En suma, donde hoy se sostiene de manera programática que Jesús no fue célibe y en particular que mantuvo una relación conyugal o erótica con María Magdalena, suele ser en movimientos marginales, esotéricos o especulativos, o bien como opinión privada dentro de algunos sectores, no como enseñanza oficial de las grandes tradiciones cristianas ni como conclusión de la historiografía académica.
Y después de este ladrillazo chatgetepiano que se puede decir??
Curiosamente hasta este momento pensaba que jesus (el jesus histórico) perfectamente podría estar casado, no necesariamente con la magdalena, pero si inevitablemente con cualquiera de sus seguidoras, para terminar en algo así como la escena que le mostro el diablo al crucificado en la película “la última tentación de Jesúscristo” y más, si se tiene en cuenta que dicho hombre se lo pasaba entre gente de dudosa moral…pero… si se entiende como un fanático religioso, perteneciente a un pueblo de fanáticos religiosos, seguidor de una religión que solo puede ser llevada por fanáticos con las tuercas sueltas, y para completar, con una clara paranoia apocalíptica y vaya uno a saber si con algún “don” particular que lo hiciera creerse su delirio, se podría descartar de tajo la idea de un jesus padre de familia, llegando en las noches de la oficina en nazareth, preguntando por sus hijos, y esperando que las velas se apagaran para desfogar el peso del mundo entre las piernas de nuestra hipotética y buen moza magdalena. Jesus fue un místico, un revoltoso, al parecer un rabino que no quiso encajar en ninguno de los sistemas de la época y por ello mismo término colgado de un madero por los romanos, que no se andaban con tutias ante locos separatistas. No, jesus no estuvo casado con maría magdalena, no tengo pruebas pero si pocas dudas. Tal vez perdió su virgo en brazos de alguna galileana (o como se les diga a las mujeres de galilea) en sus épocas secretas de la adolescencia, tal vez desfogaba su instinto humano (esa segunda parte de la dualidad divina) en alguna meretriz que caía en su delirio mesiánico (como sería normal para todo hombre, por muy hijo de dios que fuera) algo así como los sacerdotes concupiscentes que después de lanzar un sermón sobre el pecado llamado lujuria, fornican con la señora que ayuda en el templo. Es una lástima, me hubiese gustado ese jesus célibe, virgen, el que desprecia al ser humano por su naturaleza animal, el que sentiría asco ante la carne como el asco que sintió el agente Smith rozando la calva de Morfeo en matrix. Líbranos señor de los dioses que se toman en serio su papel.
Hoy es 31 de diciembre del 2025, y antes que se acabará el año pensaba subir un vídeo que tengo por allá en tik tok donde hablo sobre el incidente Roswell (en realidad son tres videos porque me demore como media hora hablando carreta) Pero como estoy en el celular y no tengo paciencia en estos momentos para editar videos, mandé esa idea al carajo y simplemente subiré 12 fotos random que se supone están relacionadas con cada mes pero que en realidad no tienen ninguna relación con eso.
El loco estaba en el centro de la ciudad, con dos banderillas controlando un tráfico inexistente, su seguridad y seriedad daban la sensación de que era un ente de un universo alterno atrapado en nuestra realidad. Pasé por su lado con curiosidad, tenía su piel tostada por el sol o simplemente oscura por capas de mugre acumuladas en semanas de abandono. Pocos días antes había escuchado un programa donde decían que todos somos locos, solo que unos no le son útiles a la sociedad, esos eran los marginados de las calles o los inquilinos de los manicomios. Este parecía ser inútil para nuestro mundo pero primordial para donde sea que estuviese puesta su mente.
El sol era radiante en
esa mañana de verano, los carros inundaban las calles y gente presurosa se dirigía a sus trabajos. Era mi día libre, quería visitar los abuelos
que vivían en un alejado pueblito en la cordillera a unas pocas horas de la
sofocante ciudad
Los pájaros en los
árboles que rodeaban la ruta de salida estaban extrañamente alterados, con el
bullicio propio de las horas previas al amanecer, una algarabía multitonal que
hacía juego con nubes danzantes de mosquitos y abejas sobre el asfalto cual si
fuera un acto teatral hipnótico. No fui el único que reparó en aquel extraño comportamiento
animal; el conductor de un camión estaba parado en medio de la carretera contemplando
estupefacto esa escena, mientras una cola de autos, que en vez de pitar de
manera desenfrenada como sería lo usual en una situación semejante, simplemente
observaban, ya no tanto a los animales sino al barrigón hombre con la mirada
puesta en la vereda: reflexivo, inerme, apático a todo lo que le rodeaba. Nadie quiso sacarlo de su trance, bordearon (y
bordeamos) el inmenso camión y continuamos nuestro recorrido. Sentí un escalofrío al ver por última vez su
imagen en el retrovisor, era el presentimiento de que algo nada bueno ocurriría
en ese lugar.
Al llegar a una pequeña
bomba de gasolina dejé que el islero llenará mi tanque sin tan siquiera cruzar una palabra.
Cuando terminó, encendí el carro
y reanudé mi camino, el hombre con una gorra sucia que lo protegía de un sol
indiferente continuó su labor con otros autos que llegaban, de manera
automática, la misma manera con la que yo había salido sin pagar, y mientras
los kilómetros se sumaban me preguntaba extrañado por qué no me había cobrado y
aún más, por qué yo no había pagado, era consciente que aquello no debía
ocurrir, pero no sentía ninguna culpa, no había percepción de algo malo en
ello, algo semejante a cuando se cometía un delito en un sueño y el despertar restauraba
la tranquilidad.
Sentí miedo, detuve el
carro y bajé para despejar mi mente; algo no estaba bien, las montañas aunque
seguían siendo las mismas desprendían girones de nubes hacia el cielo
asemejándose a las pinturas de las salas
de espera, el aire se respiraba inmaculado, con esencia de flores fecundadas
por abejas y aromas de frutas desconocidas. Era como si me estuviese adentrando
en el Edén bíblico ya no protegido por el ángel de la muerte. Todo parecía tender hacia la perfección,
hasta notaba que la molesta presbicia prometía mayor claridad visual.
Seguí mi camino, a mi
lado el río Magdalena turbulento mecía champanes con hombres de cuerpos peludos
sujetando con firmeza sus redes repletas de peces, - bocachicos – susurré, (gracias a mi nuevamente, excelente visión)...los
mismos que desde hace años no crecen en estas aguas.
Luego de horas de viaje
sin cansancio paré en un pequeño puerto, había un desfile de carrozas acuáticas
con mujeres desnudas coronadas con plumas multicolores que saludaban con besos
mientras lanzaban dulces de pata a un pequeño grupo de mujeres con reboso y faldas
largas que las ovacionaban en la orilla.
¿Qué me pasa?, pregunté, - esto no puede ser real - el viaje era eterno, el día una continua
mañana, al cuerpo le era indiferente el cansancio y lo peor de todo, aquello no me resultaba extraño.
- Me dieron burundanga- fue la explicación más lógica, pero todo era
tan simple y real que lejos estaba de ser un delirio psicotrópico.
¿Será que morí y aún no
me he dado cuenta? Como ocurría en esas películas de ficción que tanto me
gustaban. Pero al traer todo a mi
memoria, no había vacíos que pudiesen
explicarlo. Quise llamar a mi casa e
inconscientemente busque algo sólido y plano en mi bolsillo, no encontré nada,
y tampoco comprendí muy bien por qué había realizado ese movimiento; - cosas
para llamar - expresé en una frase vacía y sin sentido, y sin entender muy bien
todos esos rituales de manos en los bolsillos decidí seguir la ruta en espera
de llegar pronto a mi destino, mientras en mi mente una y otra vez se repetía
la palabra célula... ¿célula de qué o para qué?
Finalmente la tarde fue
llegando, a lo lejos vi mi pueblo natal, no pude evitar que los ojos se me
aguaran, las montañas azules cubiertas con bosques de niebla desprendían luces
que luego se transformaban es serpientes doradas voladoras y aladas que
jugueteaban bajo los arreboles de un sol en lontananza.
Las calles eran las
mismas, las paredes de las casas viejas seguían pintadas con la misma cal que
acumulaba siglos de polvo, perros callejeros discutían en alguna esquina y los
naranjos de los patios desprendían un aroma que saturaba con frescura hasta el
último rincón de mis pulmones.
Llegué a casa de los
viejos y allí, en el patio externo que antaño servía para secar el café o el
cacao, decenas de personas reían y hablaban desparpajadamente sentados en
taburetes de cuero. Mis abuelos estaba dentro ocupados en los quehaceres de la
cocina. Quien rápidamente notó mi presencia fue la vieja Bonifacia, la madre de
mi abuelo, de quien solo guardaba un vaporoso recuerdo: un rostro demacrado en
un ataúd de madera. Me saludó con alegría,
con sus toscos dedos acarició mi cara y me recomendó que dejara tanta
trasnocha, que eso envejecía a la gente. Al momento mi abuela me saludó y puso
en mis manos un pocillado de aguapanela
con un trozo grande de pan aliñado.
Ahí estaban mis padres,
mis abuelos, los abuelos de mis abuelos y los hijos de estos con sus hijos y
las esposas de ellos con toda su progenie traviesa. No tenía la menor duda, estaba muerto, en qué
momento no lo sé, pero eso era lo más cercano a la idea del cielo que siempre
había guardado con esperanza. Con
discreción abandoné la casa y recorrí las calles que tantas veces había cruzado
en mi niñez, tropezando de vez en cuando con algún trompo extraviado, para
llegar finalmente a las puertas del templo parroquial...no había sido un buen
creyente, y ahora lo menos que podía hacer, y recordando los sermones de algún
cura, era agradecer a mi Diosito que a pesar de toda mi licenciosa vida no
hubiese terminado en los calderos del infierno.
Entré y un frío me
recorrió de cabo a rabo, en el lugar donde esperaba encontrar al cristo
crucificado estaba la imagen hiperrealista rodeada de flores coloridas y cirios
de exquisito aroma del hombre loco que había visto en la mañana. No supe que hacer, quedé en algo parecido a
un shock. Una mujer morena de hermosa cabellera se levantó de una banca cercana y con voz calma me sacó del estupor.
- No, no estás muerto, tampoco bajo los efectos de
ninguna droga, está es la realidad, la
única y verdadera.-
Hice una mueca de
incredulidad. Y ella con paciencia lo explicó todo
En la mañana de ese día
a eso de las 8 am Dios había descendido de los cielos y se había encarnado en
un vulgar vagabundo que parado en un cruce de calles, en todas las ciudades del
mundo, había iniciado su función de controlador de tráfico. Tan bueno había sido su trabajo que fue
condecorado por el alcalde y luego por el gobernador, (en nuestro caso
particular, pues cada región del planeta lo documentaba semejante mas no igual)
dónde paso a ser parte de su gabinete, desde allí, a eso de las 9 am dirigió la
oficina de asuntos insectarios y pajareros, lo que le mereció una reunión
extraordinaria con el presidente y sus ministros, los cuales al unísono, lo
nombraron presidente eterno, y cuya primera ley fue el subsidio completo de la
gasolina y la extensión de los caminos sin peajes, con su respectivo festival
acuático según el trayecto. A eso de las
3 pm recordó que había sido crucificado por otros humanos de otra época en
otros tiempos y temiendo que lo
volvieran a linchar, se declaró amo y
señor definitivo de la creación. El
resto ya era deducible; finalmente y
para gusto de millones de creyentes, estábamos en el reino de Dios...pero
aquello no era necesariamente bueno.
Como muchos herejes, apóstatas y proscritos en siglos y siglos de
rebeldía lo habían sospechado, hoy precisamente se había confirmado lo que
tanto se temía…Dios estaba completamente loco.
Me resulto curioso que hoy 31 de octubre, algunos compañeros de trabajo, la gran mayoría menores de 30 años, dieran por cierto que este día era uno de los principales en el calendario satánico, y en el cual los casos de robos y asesinato de niños y el sacrificio de animales estarían a la orden de cuanto seguidor del señor oscuro lo deseara. a su vez eran conscientes de que estas ideas se fundaban principalmente en las opiniones de la tía católica medio loca, al cura mocetón o al pastor estafador. pero a pesar de esto, era divertido ver como se dejaba pasar esto sin una gota de escepticismo.
Para limpiar el buen nombre del diablo, les explique que en el satanismo esta prohibido el sacrificio de animales y ni que decir eso de mandar al mas allá a infantes despistados, y como cereza del pastel, se llego al consenso de que los únicos que hacían esas brutalidades eran los paracos, los narcoparamilitares, los guerrillos y dos o tres enfermos de la cabeza y que lo de sacrificar animales era mas de la santería y los asaderos y restaurantes de avenida.
Como punto final, les leí los 11 mandamientos satánicos, extraídos de Wikipedia (para que no dijeran que me estaba inventando todo)...sobra decir que todos los presentes se sintieron identificados con estos sacros preceptos y acto seguido, un olor a azufre empezó a salir de todos lados.
aquí están los mandamientos, no esta de mas decir que solo se tomó como referencia el satanismo laveyano...que eso solo sea un circo de hippies pues tampoco va al caso.
La noche inicia.
La campana en la torre tañe las últimas notas de llamado.
La noche nace.
Una brisa suave mece las ramas de los árboles,
las hojas secas exhalan su último aliento floral,
un grillo oculto entre las piedras oscuras eleva sus plegarias,
los hijos de las luciérnagas despiertan,
un camino de luz recorre los bosques diminutos de hierba pisoteada.
Hay un árbol enjuto y viejo en el centro de todo
amenazado mil y una vez con palabras de filo cortante,
pero aún no es su hora
parece que esta nunca llegará.
Cada noche descubre su última flor amarilla,
cada noche desafía los años,
cada noche invoca estrellas fugaces mientras los grajos recorren sus nervaduras.
La noche se eleva por entre las ramas del naranjo,
han pasado tantos años
cuando las verdes y multitudinarias horas lo ocultaban todo,
hasta el día de hoy
cuando ramas secas y frágiles rasguñan el manto nocturno.
La noche se crea en el silencio de las aves,
emana de los vapores condimentados en las goteras de las casas viejas.
La noche se nutre de estrellas
antes que la luna curiosa se asome por las laderas de las montañas.
La noche es quietud líquida en lo oscuro de las aguas que reposan al borde del corredor,
aguas que pululan de vida
aguas que se niegan a los milagros
aguas que son ajenas a la divinidad.
La noche es luminosidad rodeada de verde oscuridad y vida,
es contraste y encandilamiento sutil
es la agónica mirada del sol perdiéndose en el horizonte eterno.
No hay noche sin oración,
no hay noche sin plegaria,
no se necesita de Dios para que haya noche,
no existe alma que niegue la noche,
no sobrevive el espíritu que infructuosamente trate evadirla.
La noche se lleva el movimiento del día
arrasa la memoria cálida del guerrero
obnubila la mente que calcula la sumatoria de dos restas y un interrogante.
La noche es memoria,
La noche es el pasado repetido sin cesar,
La noche es el descanso de la realidad,
La noche es la tumba en la que cíclicamente yacemos
para posiblemente nunca despertar.
Nadie muere de día
la muerte solo ve en la noche,
solo en ella renacemos a la primigenia sustancia de donde venimos.
La noche aniquila lo que hemos querido ser y nunca logramos
la noche nos descubre tal cual somos,
la noche es el espejo inmaculado en el cual
los ojos ven el alma de la existencia.
La noche nos enseña que somos nada
solo el eco de una campana,
el movimiento de una rama,
el sonido de una hoja al caer,
el destello de una luciérnaga,
la onda que se disipa en la alberca,
el ladrido de un perro,
el recuerdo de un sueño olvidado.
![]() |
| Resguardo, aquello que la magia nunca corromperá. |
Tengo tantas canas, tantas sombras y claroscuros
cubriendo mi cabeza que me pregunto:
¿Cuándo vendrás por mí, mujer de mirada perdida en la
lentitud del existir?
Te recordé recorriendo los pasillos con andar
cadencial… paso a paso.
Un eco de pisadas en callejones y corredores,
un pie blanco y largo esperando en las esquinas del
olvido.
Soy un vagabundo que sobrevuela los nidos de las ratas
al anochecer,
sonrío a la luna desierta entre los arbustos,
donde tu cara se enreda en los huesos de las ramas de
los árboles moribundos.
Magdalena te llamé en el principio de los tiempos
luego
cuando las trompetas disfónicas elevaban su plegaria a
los ebrios obscenos
Catalina te llamé.
¿Más no eras acaso la bruja que se escondía bajo una
raíz de regaliz?
¿En las tardes en las que la abuela paciente y
tranquila preparaba el café?
Lelen te llamé en los sueños agitados
cuando el sol del atardecer se diluía en los arreboles del horizonte.
Luego te sentaste a mi lado con dedos largos y uñas
sin pintar:
-
Esa
es mi casa, ven -
Y nunca quise
ir,
me ahogue en naufragios de miradas felinas y sacras aunque
infinitamente malévolas y vulgares.
Las luciérnagas emigraron de mi hogar
y tu piel rozó una tarde cualquiera mi barba
incipiente.
Luego quise llorar mis lágrimas perdidas en una
apuesta de rabia…Y te perdí
no te volví a ver.
¿Dónde estás mujer morena de lentes circulares?
¿Dónde estás mujer de cabellos rubios y lunares en los
brazos?
¿Dónde estás magdalena de mi pasado? sentada bajo el
árbol frondoso jugueteando con un perro en vísperas de navidad.
Un cabello de plata cae de mi frente
golpea la uña de mi dedo mayor y retumba en ecos de
burdel.
¿Dónde estás magdalena?
La niña que fue a buscar el invierno y nunca quiso
regresar.
¿Dónde estás catalina? mal llamada Penélope para que
pudieras encajar en la canción,
Juraría que te vi un día al atardecer
cuando llovían embarcaciones de papel de los árboles que
circundaban el camino a la ciudad,
te vi escondida en los escombros de mi vida;
qué lejos vas,
qué lejos estoy.
Esto es lo que queda de mí,
ese es el recuerdo de mí,
el recuerdo de la mujer con nombre de niña
que se perdió en la curvatura de un pie blanco
que caminaba descalzo por los corredores de ensueño
un día cualquier entre abril y junio.
![]() |
| un corazón humano en los entrenamiento de la IA |
De las cosas vergonzosas de los últimos meses (casi años) es ese reiterativo ideal de procastinar, el cual me ha llevado poco a poco a postergar subir las tan otrora anheladas entradas a este blog, a tal punto que justamente hace un mes, rompí una de las reglas sagradas, de esas que se inventan porque si pero que de una forma u otra dan sentido a la cotidianidad, y que rezaba: “todo mes por obligación tendrá mínimo una entrada en el blog”. Bueno, me vine a dar cuenta que había fallado a esta norma sagrada (como a muchas cosas que catalogo sacras) casi 10 días después del pecado. Debo decir que ni me ruboricé. Y como todo buen pecador tratando de justificar mi falta, diré que por dinámicas propias de la vida de adulto, dicha fecha paso por alto sin pena ni gloria, pero como ya no soy un millenial tardío no puedo ajustarme a esa excusa pendeja, así que diré que por dinámicas propias de la vida de un casi adulto mayor, dejé pasar esa fecha por alto. Y como yo sí creo que hay un dios allá arriba que todo lo ve y nada perdona, estoy ahora sentado frente al computador pensando que subir. Puede ser cualquier cosa, igual ya casi nadie lee, pero digamos que tomaré algo de aquello que me ha estado robando el tiempo.
Por cosas del destino me encuentro en la fase final de una maestría sobre cosas complejas del ser humano, cosas que tienen que ver con tripas y rayos x y protocolos y etc. Y en ese agite de poder sacar a flote la tesis de grado tuve que profundizar en las profundidades del profundo corazón humano. Y entre todas las acrobacias académicas requeridas, fue necesario tener claros los conceptos de la circulación coronaria. Y entre los pasos requeridos para llegar al objetivo propuesto estaba el de realizar unas ilustraciones todas guapetonas y académicas de nuestro amigo el corazón con todos sus furibundos vasos arteriales.
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| un corazón humano con la IA entrenada. la cara anterior y más reconocida fue la fácil |
Por sugerencia de mis tutoras, me recomendaron unos ilustradores médicos que a unos precios no tan módicos pero si justos realizarían este trabajo. Como este 2025 en sus primeros meses fue algo “complejo” (3 robos y la finalización imprevista de un contrato laboral) darme esos lujos de intermediación artística me resultaba algo oneroso, y más que eso, algo humillante, pues se veía algo extraño que un tipo que en su Instagram aparece como ilustrador terminara contratando un ilustrador para que realizara unas ilustraciones que el ilustrador de Instagram podía y debía hacer.
Y como la pereza es la madre de todos los vicios, intente aprovechar las nuevas aptitudes artísticas que brindaba chatgtp. Los primeros intentos estuvieron bien, al mejorar los prompt las imágenes resultantes evolucionaban brutalmente, a tal punto que ya no parecían dibujos para camisetas de playa sino sofisticadas imágenes rescatadas de antiguos tratados de anatomía renacentista.
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| la cara posterior fue imposible...ni contar de las laterales. |
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| café de Colombia variedad cardiaco, tueste medio, aroma a desesperación |
Con esto claro, retomé las palabras del poeta Ricardo Arjona; papel y lápiz en mano, tracé las 6 cardiacas caras necesarias, delimité surcos y bordes, desparramé arterias en su superficie y como marido arrepentido con el pollo asado entre el brazo, regresé al hogar que tozudamente había abandonado… Regrese al adobe Photoshop, y en cuestión de horas las ilustraciones estuvieron listas.
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| como en los viejos tiempos lápiz y lapiceros de color |
Si hubiese contado con más tiempo, me hubiese presentado cual caballero frente al dragón del Paint…pero eso será para otra historia.
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Gracias a
la intercesión y buena voluntad de una de las tantas profesoras de primaria, (creo
que la profe Argenis) tuve a mi disposición un entrañable libro con los poemas más
reconocidos de Rafael Pombo, libro que leí y releí cientos de veces y cuyas
ilustraciones quedaron enmarcadas en lo más profundo del arquetipo artístico interior. El poema con más likes de aquellos años
ochenteros era sin lugar a dudas el renacuajo paseador, con su rima pegajosa,
su moraleja que aun hoy en día rige algunos preceptos morales en mi conciencia
y la horrible imagen del sapo tragón, analogía arcana del infierno y sus
castigos.
Para los no
entendidos en el tema transcribo acá el macabro relato:
El renacuajo
paseador
El hijo de
Rana, Rinrín renacuajo,
salió esta
mañana muy tieso y muy majo
con
pantalón corto, corbata a la moda,
sombrero
encintado y chupa de boda.
—¡Muchacho,
no salgas! —le grita mamá
pero él
hace un gesto y orondo se va.
Halló en el
camino, a un ratón vecino
y le dijo:
—¡Amigo!— venga usted conmigo.
Visitemos
juntos a doña Ratona
y habrá
francachela y habrá comilona.
A poco
llegaron, y avanza Ratón,
Estírase el
cuello, coge el aldabón,
da dos o
tres golpes, preguntan ¿quién es?
—Yo doña
ratona, beso a usted los pies.
¿Está usted
en casa? —Sí señor, sí estoy,
y celebro
mucho ver a ustedes hoy;
estaba en
mi oficio, hilando algodón,
pero eso no
importa; bienvenidos son.
Se hicieron
la venia, se dieron la mano,
y dice
Ratico, que es más veterano:
— Mi amigo
el de verde rabia de calor,
démele
cereza, hágame el favor.
Y en tanto
que el pillo consume la jarra
mandó la
señora traer la guitarra
y a
renacuajo le pide que cante
versitos
alegres, tonada elegante.
—¡Ay! de
mil amores lo hiciera, señora,
pero es
imposible darle gusto ahora,
que tengo
el gaznate más seco que estopa
y me
aprieta mucho esta nueva ropa.
—Lo siento
infinito —responde tía Rata—,
aflójese un
poco chaleco y corbata,
y yo
mientras tanto les voy a cantar
una
cancioncita muy particular.
Mas estando
en esta brillante función
de baile,
guitarra y canción,
la gata y
sus gatos salvan el umbral,
y vuélvese
aquello el juicio final
Doña gata
vieja trinchó por la oreja
al niño
Ratico maullándole: “¡Hola!”
Y los niños
Gatos a la Rata vieja
uno por la
pata y otro por la cola.
Don
Renacuajito mirando este asalto
tomó su
sombrero, dio un tremendo salto.
Y abriendo
la puerta con mano y narices,
se fue
dando a todos noches muy felices.
Y siguió
saltando tan alto y aprisa
que perdió
el sombrero, rasgó la camisa,
se coló en
la boca de un pato tragón
y este se
lo embucha de un solo estirón.
Y así
concluyeron, uno, dos y tres
Ratón y
Ratona, y el Rana después.
Los gatos
comieron y el pato cenó,
¡y mamá
Ranita solita quedó!
Pero lo
curioso de todo este enmarañado literario, era que en el bajo mundo escolar,
ese que era dirigido por trúhanes de la peor calaña de los grados quinto y
por algunos de sus esbirros de cuarto grado, de alguna forma habían logrado
adquirir una versión prohibida y maldita de dicha fabula, escrita al parecer en
un momento de delirio alcohólico de don Pombo, o en su defecto, realizada por algún
puberto de bigote incipiente y hábitos masturbatorios. La cosa es que era un secreto a voces, de que muchos de los estudiantes que no se caracterizaban por
sus buenas calificaciones, portaran en sus billeteras, al lado de los
calendarios de mujeres con poca ropa y de las credenciales, (trofeos de sus victorias
amorosas) una hoja doblada con caracteres posiblemente en lengua negra, que
rezaba el poema maldito
No entraré en detalle sobre cómo llegó a ser posesión mía, pues fuí un nerd toda la
escuela y el colegio, y mi primera novia la tuve cuando ya casi me graduaba…pero
el diablo es puerco y los caminos de dios son torcidos.
El 80% del
conjuro descrito en la hoja me lo sé de memoria, solo una pequeña parte tuve
que tomarla de oscuras y pérfidas páginas de magos macabrosos de internet.
EL
RENACUAJO PICHADOR
El hijo de
puta Rin Rín Renacuajo
salió esta
mañana arrecho el vergajo,
con
pantalón corto, condón a la moda
la verga
parada y el culo de boda.
¡Marica no
salga! le grita mamá,
Pero él se
hace el pendejo y arrecho se va
Halló en el
camino a un huevón vecino
y le dijo:
¡Marica!, Venga usted conmigo!
visitemos
juntos a doña ratona
habrá
francachocha y es muy culiadora.
A poco
llegaron avanza el huevón
toque pues
la puerta no sea maricón.
Preguntan:
¿Quién es?
Yo doña ratona,
beso a usted los pies.
Estaba en
mi oficio de lavar condones
pero eso no
importa, culiar es mejor.
Se hicieron
la paja, se dieron la mano
y dice el
huevón con la verga en la mano:
Mi amigo el
de verde gime de emoción
échele otro
polvo hágame el favor,
Con gusto
se lo echo pero comprenda usted
que se
arrecha primero y se bota después.
De tanto
ajetreo me siento maluca,
se me salen
los pedos y me rasca la cuca,
béseme la
tetas, deje usted la lucha,
Quiero que
me meta la verga en la chucha
Ay de mil
amores se la metería ahora,
pero es
imposible clavarla más… señora.
Tengo las
huevas secas como una estopa
y me pesa
mucho esta verga floja.
Ahora me
voy pues doña ratona
porque
usted no es buena pichadora
si le toco
las tetas se siente maluca
y usted lo
que quiere es que le bese la cuca.
Y ahora sí
arranco con mi buen amigo
que me lo
mamará un rato en el camino.
Y llego a
su casa Rin Rín Renacuajo,
con el
ánimo arriba y su verga abajo
Rin Rín se
descuida, su mamá lo aporrea
y después
de tres días le da gonorrea.
RAFAEL
POLVO