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jueves, 15 de abril de 2021

La leyenda del pollo malo


Hace ya varios años,  cuando niños y jóvenes (y algunos adultos)  no tenían a su mano  aparatos electrónicos y el internet aun no existía,  utilizaban su tiempo libre en actividades que a los ojos de los padres de familia de aquel entonces no  eran muy bien vistas, tales como pasar horas sentados jugando naipes,  haciendo apuestas clandestinas,  tomando licor  o deambulando a altas horas de la noche por las calles y caminos de los pueblos  buscando lo que no se les había perdido.

Por eso estas personas  si corrían con mala suerte podían recibir la desagradable visita del pollo malo.

Algunos abuelos cuentan que el pollo malo es el mismísimo diablo convertido en esta ave,  otros dicen  que es  otro de los tantos espectros salidos del inframundo  que gustan deambular por los parajes solitarios;  pues parece que el infierno  no solo está  lleno de almas en pena sino también de animales  siniestros, plantas siniestras y quien sabe que otras cosas siniestras.

El canto de este espanto es similar al de un pollo pequeño solo que mucho más agudo  y en ocasiones da tonos que se confunden con el silbido de un humano. Nunca se le puede ver,   siempre aparece con el viento frio que arrastra el polvo en las noches solitarias y oscuras.    Se escucha detrás de las piedras, en las esquinas de las casas,   al lado  de los caminos,   tras los arbustos secos o en las ramas de los árboles cercanos.  Cuando escoge su víctima la acecha con su canto triste por todos lados, busca confundirla y esperar que el pánico le haga perder el rumbo,  en ocasiones se enreda en los pies del perseguido haciéndole caer, o desde la oscuridad con sus alas invisibles le golpea en la nuca o en la cara en un aleteo insoportable.   Por suerte no causa más daño,  que se sepa, nadie ha muerto por su culpa o ha desaparecido por sus jugarretas.

Dicen los viejos que si se escucha al pollo malo lo mejor es alejarse de ese lugar,  en ocasiones puede ser mensajero de malas noticias y gusta merodear los velorios y  cementerios. 

Aconsejaba mi abuela que si ese espanto se vuelve muy molesto, lo mejor es rezarle la novena de san miguel arcángel y asunto resuelto,  desaparece llevado por el mismo viento frío que lo trajo.   

2 comentarios:

  1. Maria Del Pilar Bautista14 de junio de 2021, 8:43

    Algo que decían los vecinos era que si se escuchaba muy cerca el pollo estaba muy lejos y viceversa. En la cuadra perseguía a los borrachos del barrio. incluso uno vió el diablo... eso contó.

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