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sábado, 30 de noviembre de 2019

El colibrí, un ave extraordinaria.



De todas las aves con las que te puedes encontrar, sin lugar a dudas una que siempre llamará tu atención es el colibrí   -bien sea por su colorido plumaje o por su increíble capacidad de vuelo-  será un animalito que tendrá tu mirada puesta en él hasta que se esfume a gran velocidad por sobre algún arbusto.

En el mundo existen cerca de 300 especies, de las cuales unas 150 se pueden encontrar en Colombia.  Los hay tan pequeños que no sobrepasan los 5 cm y tan grandes que llegan hasta los 20 cm,  pero en esencia son aves que necesitan ser chicas ¿sabes por qué?



Precisamente por una de sus características más sobresalientes;  su increíble capacidad de vuelo:  pueden volar hacia arriba, abajo, adelante, a los lados,  para atrás y en suspensión,  acrobacias estas que ninguna otra ave  puede realizar,  y para lograrlo requiere que sus alas funcionen a mil (literalmente)  un colibrí bate sus alas aproximadamente unas 60 a 70 veces por segundo, y para realizar  este portento requiere que su corazón lata a una frecuencia de entre 1200 y 1500 veces por minuto y que respire unas 200 veces por minuto.  ¡Increíble cierto!  Pero para  que su cuerpo funcione a estas velocidades, primero requiere que este sea pequeño (para así consumir menos energía) y segundo tener un flujo continuo de alimento…el néctar de las flores,  este le da la energía necesaria para sobrevivir.   Estos amiguitos consumen aproximadamente 5 veces su peso en néctar y algunos insectos pequeños al día.  Por ello necesitan visitar centenares de flores al día,  el resto del tiempo lo pasan en reposo sobre alguna rama o durmiendo.  Para no “quemar” todas sus reservas calóricas mientras duermen bajan su metabolismo hasta un punto cercano al sopor,  por ello si en algún momento vez a uno de estos animalitos en el suelo recógelo con cuidado y espera que se recupere para que nuevamente tome vuelo,  



en ocasiones cuando viven en  una ciudad o en un sitio escaso de flores sus reservas energéticas se agotan y entran en este estado catatónico.  Puedes darle una manito a estas curiosas aves colocando en el jardín de tu casa un bebedero para colibrís,  ellos te lo agradecerán eternamente.

 dios Huitzilopochtli, «Colibrí zurdo del sur» deidad del sol y la guerra azteca.

 

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