latecleadera

miércoles, 15 de agosto de 2018

Onírico

"ser onírico en disolución bajo una luna verde"  óleo sobre lienzo.



A veces pienso en los sueños, en esa media vida que en muchas ocasiones me niego a vivir. Pienso en los lugares que visito, en las personas con las cuales hablo, en las preocupaciones y decisiones que he de  tomar.

En los sueños no soy yo quien allí habita, en los sueños soy otro hombre,  soy aquello que no fui; soy el vagabundo invariable, el hombre que nunca se detiene, el hombre que no tiene hogar, el hombre que siempre busca algo  y que solo en muy contadas ocasiones lo encuentra.  En los sueños soy quien no soy, la antítesis de la divinidad.

En los sueños solo comparto con mi vida en vela el recuerdo de un pasado alterado por la memoria y los deseos… que extraño, el mundo que nos une es un mundo inexistente, un ahora frustrado, no hay cabida para el presente, el futuro solo es una brisa que se estrella contra el ocaso.

Somos el pasado, proyectamos nuestro mañana impulsados por él. No hay tal cosa llamada presente, no hay realidad.  Lo único que marca la diferencia entre el mundo onírico y el mundo consecutivo y lineal es el arrume de sensaciones que dispara un cuerpo en desgaste,  sin él  no existirían diferencias entre el uno y el otro, podría ser una multitud de seres con un recuerdo en común que ocasionalmente sueñan una vida rutinaria en un mundo estructurado.

Quisiera poder verme en sueños como el que es soñado y soñar al soñador, visitar su mundo y alterar con descaro su orden, desafiar lo que se llama realidad, irrumpir el sueño y en ese estado preguntar  la razón de todo esto.


"cadáver de un ser onírico emergiendo del sueño, resurrección"  óleo sobre lienzo