latecleadera

sábado, 25 de noviembre de 2017

Aves del Huila



Solo en contadas ocasiones reparo en los sonidos agudos  y en desordenada armonía que múltiples animalejos emplumados desperdigan por los árboles que quedan cerca a mi casa o a lo largo del camino hacia el trabajo.

Aunque en ocasiones su canto tiende a ser un poco monótono, logran transportarme a las épocas de mi niñez cuando en la casa vieja   los conciertos en las ramas de los árboles eran el pan de cada día.

Mi tía abuela tenía como afición  coleccionar plantas de flores y pájaros cantores.  Ahora puede que me resulte un poco chocante ver estos animales enjaulados, pero en aquellos tiempos lo consideraba algo normal.  Teníamos   una docena de torcazas que correteaban por el patio y que poco a poco desaparecieron a expensas de los gatos de las casas vecinas,   debo confesar que fue un alivio, pues al caer la noche había que meterlas a una jaula inmensa y guardarlas;  al principio fue una labor divertida para un niño de cinco años pero con el paso de los días la diversión se trasformó en trabajo y perdió su encanto.

esta solo era una parte de aquel zoológico casero,  sin incluir las dos  gallinas ponedoras  que vivían en un  chiquero de alambre y madera,   se contaban unas seis jaulas colgadas en el corredor donde habitaban distintas aves;  los “inquilinos” más frecuentes  fueron los toches y las mirlas que por años nos acompañaron;  de los toches dos murieron de viejos y dos escaparon, aves que aparte del colorido canto tenían una increíble inteligencia, y hasta cierto punto socializaron con los habitantes de la casa, o mejor,  con la dueña de la casa pues a mí solo me esperaba un doloroso picotazo.

Las mirlas y embarradoras  aunque no eran coloridas como sus vecinos tenían a su favor la multitud de tonalidades en su canto,  y fue una de ellas la última inquilina de la casa,  salió de su jaula con rumbo desconocido pocas semanas después de la muerte de mi vieja  y podría jurar que durante varios meses revoloteó por las ramas de los naranjos del patio en espera de la llamada de su antigua ama. Los azulejos, cardenales y bichofues  fueron habitantes temporales, pero su carácter un tanto salvaje y pendenciero fue causa de su rápida fuga.   El iracundo loro llamado Roberto (como muchos loros) desapareció poco antes de la muerte de mis tíos, no recuerdo si murió de viejo o simplemente alzó vuelo y se perdió en las arboledas que rodeaban el pueblo.

En un día cualquiera, si se apagaban todos los aparatos eléctricos y uno se sentaba en la silla mecedora de la sala,  veía como los azulejos formaban pleitos en las ramas de los naranjos vecinos, mientras cardenales bajaban en picada al borde de la alberca en busca de su ración de banano;  los bichofues llegaban en la tarde, cazaban alguna cucaracha del jardín, proclamaban su proeza y salían raudos sobre los techos, mientras algún cucarachero  recorría a saltos cortos la tapia en busca de hormigas.  Los pichortis hacían nidos en las ramas altas de los golgotas  mientras colibrís golpeaban con fuerza su reflejo en el espejo,  en lo alto decenas de chulos surcaban el cielo con parsimonia  y al caer la noche una algarabía  insoportable de pajaritos amarillos  despedían el día con un agudo y monótono canto.  En las noches, cuando todo el mundo dormía  se escuchaba el grito de alguna anónima ave cruzando el cielo,  no sé si  lechuzas, búhos u otra ave nocturna.  En ocasiones, cuando visito   la casa vieja y la media noche se acerca, estas aves sempiternas sueltan sus graznidos bajo el manto de estrellas, como brujas díscolas de esas que narran los cuentos de los abuelos.



Estas son algunas de las aves capturadas por la lente de un paisano en las tierras de mi pueblo,  los tiempos cambian, y ahora una actividad en aumento es buscar estos animales y  disfrutar de su presencia en la libertad de la naturaleza.

sábado, 21 de octubre de 2017

No existen mujeres feas, solo bellezas anacrónicas

Mujer leyendo, Botero, 2002



“Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al SEÑOR, ésa será alabada”
Libro de los proverbios 31:30-31

Por lo visto pocas están interesadas en ser alabadas por temer al Señor, muchas prefieren las alabanzas ante su figura, postura que de una u otra forma es  acorde con los impulsos biológicos que mueven la historia de la humanidad.

Belleza no hay solo una, y la regla que se utiliza para medirla se estira o encoge dependiendo del día, de la lluvia o el ciclo lunar; es algo vaporoso, que se agarra y se suelta de la estética al compás de los siglos.

Ante esa necesidad apremiante de millones de mujeres por atrapar ese  volátil ideal, solo me limitaré a decir que en este mundo no existen las mujeres feas, solo existen bellezas anacrónicas.
He aquí 100  figuras de  mujer  a lo largo de la caprichosa  historia de la humanidad.

 Venus de laussel, paleolítico 25000 ac
Pintura rupestre tassili, neolítico 30000-15000 ac



Escultura cucuteni, edad de cobre 4500-3000 ac

Damas de azul, fresco palacio Cnosos, edad de bronce 1400 ac

Esculturas templo khajuraho, edad de hierro 950-1000 ac

La reina de la noche, Mesopotamia 1800-1750 ac

Danzarinas  Fresco mural, Egipto  Imperio nuevo, 1.400  a.C.

domingo, 8 de octubre de 2017

Yo pintor



Hace unos días, una de las personas que compró mi libro  me preguntó si tenía pensado vender las acuarelas originales.  le contesté que no;   se quedó mirándome extrañada y me dijo que sería un buen negocio, que quedarían bonitas para la decoración de una habitación de niños.  tal vez tuviese razón, pero digamos que les guardo cierto cariño, y por el momento quedaran guardadas junto al resto de papeles que se encuentran por doquier en mi casa.

No soy pintor profesional,  no he estudiado técnicas, ni historia, ni se de escuelas ni nada que se le asemeje,  lo mas avanzado que hice fue el curso para dibujar historietas que salía en las tiras cómicas dominicales del diario El Tiempo en los años noventa.

Curiosamente y a pesar de mi ignorancia en el tema, me sentí algo extraño cuando hace unos pocos años,  luego de presentar algunos de mis cuadros a una exposición colectiva  local (que para ser sinceros no exigía mucho)  y en la cual fueron aceptados dos,  al momento de reclamarlos, la secretaria encargada de los tramites me despachó finalmente con una gran sonrisa y un amable 
"que pase un buen día maestro"... algo parecido como cuando al señor que vende arepas en la esquina alguien le dice doctor porque lleva puesta una bata.

En fin... por acá dejo mi producción artística (no disponible para la venta, la tengo por si ando sin plata y tengo que llevar  regalo a algún hipotético matrimonio)

sin título 1.  fredy polo

sin título 2.  fredy polo

jueves, 28 de septiembre de 2017

Federico corre bajo la lluvia



Algunos amigos me han preguntado el por qué escribí el libro,  como es de suponerse, poca razón he dado, es que soy malo dando respuestas rápidas a preguntas simples.

Me imagino que cada escritor maneja su ritmo de producción creativa, no sé  cuántos de ellos harán uso de las herramientas del mercado editorial,  salvándose de la dispendiosa tarea de la corrección y la muy interesante labor de la maquetación.  Pero de mí solo puedo decir que soy un procrastinador exquisito, y para que el libro llegara a otras manos fue necesario un largo camino.

¿Por qué literatura infantil?

Porque esta se enfoca necesariamente en el niño que todos llevamos dentro.   Es errónea la apreciación  que lleva a pensar que los libros infantiles son solo para los menores de edad,  es claro,   ese es  el público al cual está dirigida,  buscando crear un lazo entre la historia, el libro y el lector, que de una u otra forma creará  una vía para dar paso a la interpretación de su realidad y un espejo para reflejar sus necesidades y sueños.   Pero en el adulto el panorama cambia,  el libro infantil es la llave que abre aquel baúl arrumado en algún lugar de la mente donde se guarda lo más preciado del  existir.  Todo adulto siempre busca ser aquello que el niño deseó,   todo adulto anhela ser el niño que sueña ser grande,  todo adulto siempre busca regresar a su estado básico, sobre el cual edificó su vida y su realidad. 

A diferencia del publico de 7 u 8 años, un lector mayor puede reinterpretar cada historia, amoldarla a sus anhelos secretos,  cotejarla con sus fantasías olvidadas y  sumergirse en las frases simples que pueden decir mucho;  como cuando se hablaba con la abuela en una tarde de jueves sobre cosas que ya no se recuerdan por su aparente irrelevancia, pero que cada tanto nos martillan en lo más profundo del ser. 

La literatura infantil debido a su simbiosis con las ilustraciones,  crea un espacio donde cada historia se compenetra con la imagen, le brinda nuevos significados,  resuelve el problema de la sencillez narrativa con la capacidad que tiene la mente de ver más allá de los  colores y dibujos, y de forma inconsciente recrea realidades  perdidas en la memoria,  permite  apreciar los mundos ocultos  tras las montañas levemente insinuadas en alguna acuarela o el bosque profundo repleto de seres de antaño que algún vinilo o pastel deja someramente entrever.

Un libro infantil simple y llanamente resucita al niño que ocultamos pero que nunca queremos dejar desaparecer.

¿Por qué la autoplublicación?



Porque es la única alternativa que deja un mercado cerrado, enmarcado por difusos concursos literarios,  diseñado para la rentabilidad de la editorial  y que solo genera utilidades  decentes para los escritores de best seller,  los perfectos desconocidos están condenados al limbo del anonimato.

Por otro lado (o desde otra perspectiva, o del ahogado el sombrero) la autopublicacion da libertad en la labor creativa,   ya no solo radica el arte en la acción de escribir, sino que esta se extiende a la acción  de dar nacimiento al libro.  Dependiendo del ingenio del autor, de sus recursos y del tiempo disponible,  cada libro terminado deja de ser solo un libro y se convierte en una artesanía, y si el genio aflora, en una obra de arte.

Pero lo más importante  es que  enseña a perder el miedo a escribir,  me ha mostrado que un libro es mucho más que los ejemplares sellados en plástico en los estantes de las librerías,  con ello comprendí que para escribir un libro solo se necesita el deseo, la historia y el papel donde plasmarlo…el resto son arandelas.

¿Y quién es Federico?



Es el resultado de organizar varias historias desperdigadas por todos lados.  Aunque  llevaba trabajando en esto algunos años, fueron necesarios varios disparadores: el primero  ocurrió hace 3 años cuando un ladrón tomó prestado mi computador portátil en el cual  tenía guardado gran parte de mi trabajo,   por rabia y desilusión me motive a dejar  plasmado lo que se mi ocurriese bien fuera en un libro o finalmente en este blog.  

Después de compilar las historias las guardaba  para revisarlas meses después, luego,  las tomaba nuevamente,  volvía a realizar alguna corrección y dejaba los escritos quietos por varias semanas más, luego realice las  ilustraciones (48 acuarelas la mayoría de ellas dibujadas después de la media noche) y volvía a guardarlo todo  hasta finalmente tener el borrador listo para imprimir,  pero también lo dejaba  en espera de no sé qué.   Fue por una charla que se dio en mi lugar de trabajo,  cuando comenté  que tenía la intención de publicar un libro,   un cirujano amigo,  el Dr. adonis Ramírez  expresó lo mismo, solo que él ya tenía todo listo y alcanzó a llevarlo a la feria del libro en Bogotá,  un libro de poemas llamado “confesiones”. 



Y el detonante para que esto tuviese forma fue la invitación a un conversatorio sobre “humanizar a través de las letras” en el segundo festival del libro de la ciudad de Neiva, lo que me obligó a tener algunos ejemplares listos,  pues no es de mi agrado aparecer  por ahí citando libros que no han visto la luz.



“Federico corre bajo la lluvia” está  formado por 30 cuentos que escribí a lo largo de  cinco años, fue un poco complicado  seleccionarlos y encasillarlos en el modelo que guarda el libro,   muchos eran narrados en distinta persona, con distintos enfoques, de modo que al acomodarlos al manuscrito muchas veces me veía a gatas tratando de ajustarlos  tanto en la forma como en el fondo,  y es por ello que en la historia se presentan saltos algo forzados,  consecuencia   precisamente   de tomar  narraciones de aquí y allá y acomodarlas lo mejor que se pudo en estas páginas.

Una amiga  a la cual  le envié una copia para que me diera el visto bueno,  le postuló el título de “las aventuras del niño campesino” porque en esencia eran  eso, simples narraciones de la forma como un niño ve su mundo y su realidad. 

Cuando se lee parece obvio que el niño soy yo, y en partes lo es,  en otras no,  algunos cuentos son recreaciones de algún recuerdo difuso,   a tal punto que puedo decir que una vez escrito,  el recuerdo fue reemplazado por el cuento.  Algunos retazos de memoria se reconstruyeron y dieron forma a las historias;   es probable que si David  leyera los cuentos tuviese un recuerdo muy distinto del mío.  Me contaron que mi abuelo solo sonrió cuando uno de sus nietos le leyó las primeras páginas.  Los hijos de Felio  aseguran que el libro trata sobre su papá.   



Juan Pablo “tractomula” ya no usa aparatos de ortodoncia y al igual que Diofante o Dilmer desconocen que están metidos en hojas de papel, y Wilson  nunca más corrió con sus carros de juguete pues abandonó este mundo hace  varios años.  Otras historias son extrapolaciones  de mi hijo mayor  y otras simples invenciones enmarcadas en los maravillosos años  ochenta.



inevitablemente  estuve  influenciado por otros escritores;    en su forma básica  quise asemejar algunas  de las historias de Andrés Elías Florez Brum y Jairo Aníbal Niño,  con las cuales  aprendí a leer y que estaban impresas en las cartillas  de la escuela,  otro autor en el cual  me base fue la producción de René Goscinny y “las aventuras del pequeño Nicolás”  que  sirvió como  referente en el uso de las formas narrativas,  buscando  con esto dotar a cada personaje de su propio universo, para en lo posible, y -dios mediante como dicen las abuelas-  crear nuevos hilos narrativos con cada uno de ellos.   Fue imprescindible el “empujón” creativo que deja el leer libros de escritoras como Tove Jansson y Selma Lagerlöf,   sumergirse en las producciones de la editorial Ekaré, dejarse llevar por la dinámica  de Hergé,  rememorar algunos capítulos  de “la historia secreta de los gnomos” de Wil Huygen y añorar las aventuras de “Pippa medias largas”  de Astrid Lindgren.





Quise hacerlo así - a pesar de todos los inconvenientes-  porque es una forma de expandir y proyectar una parte de mi ser, y  hacer partícipe de ello  a mis allegados (en primera instancia) que  nunca pensé  estuviesen tan interesados en conseguir el libro, y de paso permitirles  entrar dentro del proceso creativo  y ser editores del mismo,  por ello puedo decir que cada libro es único,  cada libro es la mejora del otro, o la imperfección perfecta del anterior, cada sugerencia, cada reclamo, cada sonrisa que se desprende  es una comunión,  más que con el autor,  con el Federico que cada quien lleva dentro,  con ese niño que  en algún momento quiso correr bajo la lluvia.


martes, 29 de agosto de 2017

20 cosas que debe saber sobre las picaduras de alacrán



A propósito de los últimos incidentes por picadura de alacrán, es bueno tener presente algunos datos:

1- Los alacranes no son clasistas,  pican por igual a ricos y a pobres.

2- son animales que prefieren los climas tropicales o secos y tienen hábitos nocturnos,  usualmente huyen de los humanos y solo atacan a estos si son molestados

3- cada persona responde de manera diferente ante la picadura de un alacrán, la severidad de la misma se deriva de diversos factores.

4- el “a mí me pasó y no me ocurrió nada” o “a un amigo le pasó y está bien” no son criterios fiables.  cada individuo es diferente.
algunas personas han presentado heridas por armas de fuego en el pecho o la cabeza y no les ha pasado nada, pero esto no quiere decir que por eso yo sea inmune a los disparos, retrasar la atención bajo estos argumentos es un claro indicativo de estupidez.

5- la gravedad de la picadura esta relacionada con el tipo de alacrán, la cantidad de veneno inoculado, la zona de picadura y la susceptibilidad de la víctima al veneno.

6- las personas con mayor riesgo de presentar complicaciones son los niños menores de 6 años (a menor masa corporal más veneno circulando,  por ello son el grupo con mayor mortalidad por este tipo de accidentes),  las personas mayores de 65 años o personas con enfermedades cardiacas, renales o diabéticas

7- Toda picadura en menores de 6 años, adultos mayores y personas con enfermedades asociadas requieren valoración y observación médica urgente.

domingo, 20 de agosto de 2017

¿en realidad es tan costosa la visita del papa a Colombia?






Como cierto grupo de católicos en estos días se han sentido indignados u ofendidos por la cantidad de memes, publicaciones y comentarios en contra de la visita del papa Francisco a Colombia,  sería conveniente sacar ciertas cositas en claro.

El principal motivo que ha generado controversia  se centra en los supuestos gastos que esta generaría al gobierno colombiano, al parecer,  esto tomado de los antecedentes de la misma realizada en México, donde según cuentas poco claras, ascendió más o menos a 25 mil millones de pesos (colombianos).

Como se supone que Colombia es un estado laico se sobreentiende que no tiene que existir predilección por parte del mismo hacia ningún credo en particular y menos desviar recursos públicos para cubrir  actividades propias de dicho culto, exceptuando  algunos casos por motivos culturales como es el caso de la semana santa en Popayán.

Ante estas críticas los católicos han dado respuesta con los siguientes argumentos:

-        -  El papa no cobra por su visita, pues han recalcado  que esta es una visita netamente pastoral, no una visita política a pesar de ser el “presidente” de una nación como el vaticano.

-        -  El hospedaje, trasporte, alimentación y más corre por cuenta de entidades e instituciones de la iglesia católica y colaboraciones de empresas privadas.

-        -  El traslado aéreo corre por cuenta de la aerolínea  “Alitalia”, empresa particular

-          -No se cobrara la entrada a ninguna de las misas o celebraciones, obviamente habrá un cupo limitado para evitar problemas de logística y sobrecupo

-          -Todos los demás gastos que se generen  serán solventados por los feligreses católicos de colectas y donaciones realizadas en misas previas a su llegada, según tengo entendido la meta serían cerca de 4 mil millones,  que de seguro ya se alcanzó.

lunes, 31 de julio de 2017

¿y los ateos para qué? diatriba contra la religión, por un diablo a las 10 de la mañana.






En cierta ocasión un compañero de trabajo en medio de una jocosa y poco sana charla sentenció:

-  “sobre política y religión lo mejor es no opinar”

Esto expresado en el contexto de que para evitar malentendidos entre conocidos con distintas corrientes ideológicas, lo mejor era pasar estos temas por alto y seguir con el feliz diario vivir.
Esa postura no parecía descabellada,   el tema religioso, luego  que se considerara a Colombia como un estado laico y que todas las religiones guardaran los mismos derechos ante la ley,  pasó a ser de esos temas que uno por literal “decencia” trataba al máximo no tocar. 

Por desgracia las cosas no siempre son como  deben ser, y el asunto religioso paso de ser, en teoría, un aspecto íntimo y espiritual, a transformarse en un elemento que literalmente podía subir o tumbar gobernantes.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Hagamos algo de memoria

Hace unas décadas el asunto religioso ya estaba zanjado, Colombia era la patria del sagrado corazón (desde el año 1952) y la iglesia católica, apostólica y romana la única institución oficial encargada de velar por nuestros asuntos morales y espirituales (salvo algunas excepciones no del todo bien vistas, pero apretadamente aceptables).  En la escuela y el colegio la clase de religión (católica) estaba a la par con las clases de español y matemáticas, y el hecho de creer en Dios  era una cosa que se daba por sentada; simple lógica, simple sentido común,   solo algunos comunistas o hippies marihuaneros eran los únicos que en su retorcida vida osaban poner en duda aquella verdad.



Como nos bautizaron antes del año de vida, para evitar el mal de ojo y en caso de morir quedar en el limbo (que por suerte ya no existe) se podría decir que nacimos católicos, nuestros padres fueron católicos, nuestros abuelos fueron católicos, nuestros bisabuelos fueron católicos, nuestros tatarabuelos fueron católicos, nuestros tataratarabuelos fueron católicos, nuestros tataratataratatarabuelos fueron católicos, nuestros tataratataratataratatarabuelos fueron católicos,  nuestros tataratataratataratataratataraabuelos fueron católicos, uno de mis tataratataratataratataratataratatarabuelo fue católico, el otro (él o ella) fue un simple panteísta, posiblemente animista, hereje y vaya a saber uno si satánico,  que junto a sus padres y abuelos fue debidamente encausado en el camino de la salvación, bien por la fuerza de la palabra, bien por la fuerza del látigo o la espada.

Pero como el maligno es poderoso, y como bien está escrito y estipulado en las distintas profecías marianas, al final de los tiempos la confusión reinaría en el mundo.   Después de la constitución del 91, el país pasó a ser un estado aconfesional, con libertad e igual de cultos y con una clara separación entre lo que era el estado y la religión.  A esto le sumariamos el auge o explosión tecnológica  que se dio a finales de los noventas y en el nuevo milenio, con su secundaria masificación de la información.  La expectativa en un futuro mejor avalado por la ciencia y la tecnología y el advenimiento de una edad dorada de la humanidad nació en la mente de todos.   Por desgracias esto no se dio,  la ciencia mostró que no todo era color rosa, que no podía solucionarlo todo, que quedaba mucho pendiente por resolver y que muchas cosas no se podían  mejorar.   El mundo se sumió en un capitalismo salvaje auspiciado por políticas neoliberales, el medio ambiente dejó ver su lado flaco y agresivo, y todo lo que una generación había soñado (mi generación) quedó resumido en un mundo con un futuro incierto, sumido en guerras contenidas por líneas imaginarias, el hambre afianzado sus raíces y unos bonitos teléfonos inteligentes que nos permitían estar conectados a la red a toda hora para suplir nuestra necesidad de atención y elevar nuestro ego a punta de instantáneas hipócritas… pero a pesar de todo, esta era la época dorada de la humanidad, nunca antes habíamos estado mejor.

domingo, 30 de julio de 2017

Teresa y luis



Luis coronado vivía  con su hermana Teresa en una casa maltrecha al borde de una pendiente a la salida del pueblo.   Era (o es) una casa  de bahareque, anden  alto  para poder sentarse en él y ver pasar los días, una sala pequeña y limpia  con piso de cemento pisado, marrón y brillante, dos habitaciones alejadas de mi innata curiosidad infantil  y un solo corredor con piso de barro no mayor a tres metros, terminando en un rincón  oscuro y negro de hollín donde quedaba la cocina con su horno de leña.  Los baños a pocos pasos de allí hacían equilibrio al borde del barranco - como toda la casa-.  Era una panorámica extraña: una labranza de café, cacao y plátanos,  con árboles inmensos dispersos donde los pájaros y las cigarras hacían de las suyas.  al parecer vivía alguien más con ellos, otro hermano, creo que  el más joven, el más versátil,   y si la memoria no me falla murió cuando yo  era un adolescente.  olvidé su nombre... Solo lo recuerdo alto…como todos los adultos a la mirada de un niño. 

Mi tía  me enviaba allí  a comprar las yucas que Luis cultivaba en aquella pendiente  o por hierbas para algún remedio o  a dejar algún tipo de presente cuando mi tío traía comida de más a la casa.  en ocasiones me mandaban  con la sopa que había sobrado del día o cosas por el estilo,  la mayoría de las veces me recibía Teresa, una mujer un poco mayor que mi tía, tal vez rondando los 60 o más años, de corta estatura, delgada pero de contextura fuerte, cubierta con vestidos de tela con bordados de flores, la mayoría de ellos de tonos oscuros; cabello negro largo peinado a la mitad y recogido en una moña sencilla, y unos pies planos y cuadrados con un callo en el talón de varios centímetros de grosor, no recuerdo nunca haberla visto calzada.  Hablaba rápido y suave con un toque nasal, se alegraba al verme y me comentaba y preguntaba montones de cosas de la vida cotidiana que yo no sabía y que ella misma en un susurro se contestaba mientras me servía una taza de café negro y frío y un trozo de pan.  Caminaba por las calles del pueblo  hablando con cuanto paisano encontrara  y era la surtidora de escobas de monte para la casa, allí llegaba con las mejillas rojas y escurriendo gotas de sudor por la frente luego de una jornada de arrancar maleza en los potreros para formar una escoba de hierbas con la cual se barría la casa, dejando un aroma a monte, a montaña, algo exquisito. 

Pero hay dos situaciones particulares por las cuales recuerdo a esta mujer; la primera,  cuando ya me había graduado como médico  y en uno de aquellos arrebatos de altruismo y bondad compraba  mercado para llevarle.  En una de esas oportunidades, una tarde de sábado, llegué a su casa,  y entrando sin golpear, como era lo usual si la puerta estaba abierta,  pasé directo a la cocina donde la sorprendí preparando un caldo insulso para la cena. La saludé y le entregué el paquete sin mayor protocolo, ella sonrió, sacó cosa por cosa mientras decía para que le servirían  y las iba guardando en tarros y calderos,  luego para  mi sorpresa, tomó una olleta de la hornilla, sacó un vaso algo sucio del lavadero, lo limpió con su mano y con un trapo de dudosa higiene, sirvió en el algo de aguadepanela  (más agua que panela)  y de uno de aquellos calderos hizo aparecer  una bolsa con el único pan de 200 pesos que  le quedaba, me lo pasó, y no me dio  opción de rechistar.  Fue un gesto de desinterés y humildad que me conmovió.   

La segunda situación por la cual la recuerdo fue cuando mi tía murió, ese sábado en la tarde  después de  llegar en el carro de la funeraria, depositamos el ataúd en la sala, había pocas personas; mis abuelos y dos vecinas: doña Rosalba y luz Dary,  la noticia aún no se había regado, por lo que no había curiosos y visitantes,  las flores las traía mi esposa que llegaría en unas horas de Neiva.  Y allí, en un atardecer como tantos, con el sol  a punto de caer sobre las montañas y el canto de unos pocos pájaros en los naranjos, apareció Teresa por la puerta, pequeña, con su cabellera cana, susurrando para sí como siempre,  se acercó al ataúd, vio a mi tía en él, soltó unas lágrimas mientras decía

“nos dejó mi amita, lástima que se fue mi amita”

y dejó un pequeño manojo de flores moradas que había recogido del camino o de algún potrero lejano, como lo hacía con las frondosas escobas que años atrás llevaba,  esperó unos minutos mientras rezaba algo inentendible y salió.  Murió poco tiempo después, las causas y los pormenores no los supe, me enteré uno de los tantos fines de semana en los que visitaba a los abuelos en el pueblo.  Aún tengo pendiente llevarle un pequeño ramo de flores moradas a su tumba.



Luis  siempre fue sordo por virtud, hombre de caminar pausado, rasgos indígenas francos,  con una piel blanca percudida por el sol, tenía ojos pequeños y vivaces  y una sonrisa tatuada en el rostro, hablaba y hablaba aún más que su hermana, solo que este lo hacía a ritmo lento, era común verlo entrar por el portón de la casa, saludarme con un efusivo “hola hijo” y sentarse en uno de los taburetes de la cocina a charlar y charlar en compañía de un buen café.    Hombre trabajador  de manos callosas, entregado a la tierra, de pensamiento simple pero práctico.  Presenció el decaer de mis tíos, y aun en los últimos días se le veía entrar en la casa  o si no,  golpear estruendosamente la puerta para entregar una de las dos yucas que había cultivado con esmero. 


Cuando  la casa estuvo sola, yo en ocasiones llegaba un fin de semana y veía el patio pulcramente desyerbado, había sido Luis,  alcancé a pagar tres o  cuatro  veces su trabajo, pero luego se perdió, pregunté por él y me contaron que lo habían llevado al ancianato para que terminara sus  días en  tranquilidad y comodidad.  Semanas después mi abuela me comentaba que  ya no estaba allí, que no lo soportaban, el encierro había despertado esa parte rabiosa que estaba guardada en algún lado, de modo que no veía ningún problema en darle con un palo a las monjas que lo cuidaban o escupirle cualquier palabrota inentendible al personal del asilo, al final optaron por dejarlo libre, como siempre había querido estar.  

Los años le cobraron factura,  además de sordo se estaba quedando ciego,  no recuerdo si tenía los ojos claros per se  o  las cataratas le daban ese color.  Seguía yendo a su labranza a cultivar no sé qué, comía donde los vecinos o en ocasiones en el ancianato (cuando el mal genio que le evocaba el lugar se lo permitía) y dormía en su casa  al borde del barranco.    En ocasiones lo veía pasar frente a la casa o me lo encontraba en la calle,   en otros tiempos era él quien me saludaba alegre, ahora tenía que ser yo el que me le paraba en frente, para que detuviera su marcha y me reconociera, o le tocaba el hombro para que enfocara sus ojos blancos pequeños y vivaces.  Sonreía sinceramente y en su jerigonza inentendible solo lograba acertar un “hola hijo” y “Neiva” o “niño” yo a todo respondía que sí, suponiendo que preguntara por mi trabajo y mi hijo. Se despedía efusivamente de mano, y seguía su camino con paso pausado y tranquilo.   Murió un día del 2013, luego de rodar por la pendiente que tanto había querido,  lo encontraron al borde de la carretera malherido, fue llevado rápidamente al hospital del pueblo donde en una camilla dejó escapar su último aliento.  El mismo terruño que durante años le dio su sustento fue el mismo que tomó su vida a cambio.  ¿Cuantos años tendría?  ¿80?  Si no hubiese caído, posiblemente hubiese llegado a los 100.


martes, 18 de julio de 2017

Do the bartman, bart simpsons superestrella antes de "the luxo"






¿Cómo hubiese sido el mundo sin los Simpson?
Posiblemente un estercolero peor que el actual, donde la hipocresía y el puritanismo barato nos tendrían hasta el cogote.
Por fortuna la amarilla familia americana apareció a finales de los ochentas y literalmente conquistó al mundo en la década de los noventas.
En Colombia la serie se estrenó en el año 1992, la daban los sábados a las 4 de la tarde por la cadena uno, cortesía de la programadora Cinevision, y desde ese momento, verla era tan importante como ir a misa los domingos o asistir a clase de matemática el lunes.
No sé hasta qué punto sus no tan correctos política y socialmente contenidos  estimularon en mí  el hecho de tomar el mundo y todas sus situaciones con un ligero toque de humor negro y algún comentario acido, y por lo mismo, siento un poco de pena cuando veo a las nuevas generaciones crecer bajo unos Simpson completamente desfigurados, remedos del pasado, que solo se limitan a pasar chistes gringos flojos y situaciones fácilmente clasificables como pamplinadas,  y aun así muchos creen que ello es una sutil sátira contra la sociedad americana.


Y fue en esos primeros años de la década de los noventas,  cuando pocos meses después de su debut, nos agasajaron con su álbum musical “sing the blues” cuyo tema principal “do the bartman” me llegó a la mente hace unos días, cuando alguna neurona psicodélica disparó el recuerdo de esa melodía, que con placer escuchaba en mi habitación mientras el resto del mundo disfrutaba ritmos muy tropicales típicos de las fiestas de mitad de año.



Una muy buena canción; hip hop/funk netamente noventero con  gran influencia de Michael Jackson.
Una faceta musical que había olvidado de Bart… mucho antes que tocara la gloria con “The Luxo”





lunes, 19 de junio de 2017

¿Celio o Macías-Prada?



Es por todos conocido que el Huila no es de los departamentos más prósperos del país (aunque debería), como bien dijo un amigo:

 -uno nota cuando entra al Huila, el asfalto de la carretera parece más áspero-

Y es más conocido por todos,  que nuestros representantes en el gobierno nunca han sido ni los mejores, ni los más útiles, ni las más representativos (no, el presidente Misael Pastrana no fue un buen ejemplo, ni tampoco su hijo Andrés Pastrana)

Pareciera que hemos aceptado la famosa frase de Turbay “llevar la corrupción a sus justas proporciones” y la hemos aplicado a nuestros notables representantes; por mucho que roben y roben al pueblo, cada cuatro años los opitas siempre seguirán  votando por los mismos Villalvas, Gechems, Losadas, González o Andrades,  igual, si ya tuvimos a nuestro embajador de la india, cualquier cosa después de él es ganancia.

Pero algo está ocurriendo;   en los últimos años  algunos de nuestros representantes están adquiriendo notoriedad,  y no por el hecho de  lograr el anhelado desarrollo de nuestra región,  ni por presentar y llevar a buen final proyectos en beneficio de los habitantes de la tierra del alto magdalena,  se están dando a conocer por los desaguisados (iba a escribir estupideces pero pensé que sonaría feo y lo omití) en sus declaraciones (solo declaraciones porque de hechos y acciones poco se ve),  sacaré del ruedo al senador Hernán  Andrade y Rodrigo Villalva que por ahora parece que están más interesados en ganar indulgencias electorales para el próximo gobierno que en otra cosa.  Los otros que no nombro, pues no los nombro porque ni fu ni fa.

El tema se centra en dos personajes:  el senador Ernesto Macías y el representante a la cámara Álvaro Hernán Prada.    El primero  por sus comentarios en el congreso, muy propios de un capítulo del chavo  y el segundo por su uso de las redes sociales,  cosa peor, pues el primero puede decir que ante cualquier cosa “se me chispoteo” pero el segundo se supondría que tuvo tiempo para pensar antes de escribir y publicar, pero es probable que lo primero le quede difícil y solo se limite a escribir y publicar.

Ambos miembros del centro democrático, partido caracterizado por depender en todos los aspectos del carisma de su jefe Uribe, y que está condenado a desaparecer máximo en unos 25 años (cuando Uribe muera de viejo) ya que él es el cerebro, corazón y alma, sin él todos son una masa amorfa, sin sentido del tiempo y el espacio.

La gota que derramo la copa, vino de Prada cuando luego del atentado en el centro comercial andino,  soltó su ímpetu bestial (por lo bestia) en redes sociales, dejando escapar su verborrea insulsa, superficial  e incendiaria,  mostrando  lo más vulgar de su mentalidad política:  el oportunismo político a expensas del dolor y el terror tras un acto de violencia.  No fue el único, muchos siguieron su ejemplo (la mayoría de su corriente política) incluso algunos tan chocantes como el pastor evangélico y YouTuber Ortiz, que como buitre se acercó al sitio de la tragedia a dejar su granito de odio disfrazado de indignación.

En la columna de opinión del diario del Huila, nuestro ilustre representante a la cámara trató de tapar la cagada con unos párrafos donde condenaba los actos terroristas, pero rematando con una increpación a todos los que le habían acusado de oportunista y miserable,  ni eso lo supo hacer bien, una cosa es fijar una posición frente a actos terroristas, y otra aprovecharse de ellos para realizar arengas políticas y de oposición.

Uno como huilense siente vergüenza al saber que estos dos personajes son los que nos representan, que son nuestra cara y voz ante la nación,   es una lástima que estén en ese sitio gracias a la estrategia un tanto maquiavélica pero legal de las listas cerradas,   pero como tendremos que soportarlos por otro año y medio, no queda más que decir que los opitas no somos como ellos, que somos gente amable, con ideas,  que queremos nuestro país y que preferimos que nos  identifiquen  con el celio del programa “ordoñese de la risa”  y no con estos esperpentos.




Nota: dicen las malas lenguas que las altas esferas del poder del centro democrático andan buscando ingenieros de sistemas que les diseñen una aplicación que les permita detectar los errores pendejos en sus publicaciones…no lo han encontrado