latecleadera

domingo, 20 de agosto de 2017

¿en realidad es tan costosa la visita del papa a Colombia?






Como cierto grupo de católicos en estos días se han sentido indignados u ofendidos por la cantidad de memes, publicaciones y comentarios en contra de la visita del papa Francisco a Colombia,  sería conveniente sacar ciertas cositas en claro.

El principal motivo que ha generado controversia  se centra en los supuestos gastos que esta generaría al gobierno colombiano, al parecer,  esto tomado de los antecedentes de la misma realizada en México, donde según cuentas poco claras, ascendió más o menos a 25 mil millones de pesos (colombianos).

Como se supone que Colombia es un estado laico se sobreentiende que no tiene que existir predilección por parte del mismo hacia ningún credo en particular y menos desviar recursos públicos para cubrir  actividades propias de dicho culto, exceptuando  algunos casos por motivos culturales como es el caso de la semana santa en Popayán.

Ante estas críticas los católicos han dado respuesta con los siguientes argumentos:

-        -  El papa no cobra por su visita, pues han recalcado  que esta es una visita netamente pastoral, no una visita política a pesar de ser el “presidente” de una nación como el vaticano.

-        -  El hospedaje, trasporte, alimentación y más corre por cuenta de entidades e instituciones de la iglesia católica y colaboraciones de empresas privadas.

-        -  El traslado aéreo corre por cuenta de la aerolínea  “Alitalia”, empresa particular

-          -No se cobrara la entrada a ninguna de las misas o celebraciones, obviamente habrá un cupo limitado para evitar problemas de logística y sobrecupo

-          -Todos los demás gastos que se generen  serán solventados por los feligreses católicos de colectas y donaciones realizadas en misas previas a su llegada, según tengo entendido la meta serían cerca de 4 mil millones,  que de seguro ya se alcanzó.

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Viendo las cosas desde esta perspectiva y exceptuando el insoportable cubrimiento informativo por los medios nacionales unos días antes, mientras y después de la visita,  que saturaran con estupideces y frivolidades sobre el tema a todo el mundo;  los gastos propios de la logística y ornato que las ciudades receptoras tendrán que invertir y las incomodidades que se generaran de las mismas (iguales a las que se dan con conciertos y partidos de futbol) podríamos decir que por mucho que no nos caiga bien ese señor o  por poco que nos interese las actividades de la iglesia católica, la visita del máximo jerarca católico  más que gastos traerá beneficios a la comunidad, en cierta medida todo el dinero invertido en su visita a las distintas ciudades reactivará el sector hotelero, restaurantes, comercio religioso,  trasporte y les arreglara el año a cientos o miles de vendedores ambulantes.




Pero….

Curiosamente y por mucho que los católicos defensores de la  visita del papa lo nieguen, el gobierno colombiano si invertirá una cuantiosa suma de dinero para dicho evento, y están muy equivocados los que dicen que serán 25 mil millones los necesarios para cubrirla, en realidad se destinaran 28 mil millones de pesos. 
  
Yo pensaba que esta era una más de las artimañas de los “canallas desinformantes” como catalogaron algunos indignados feligreses a quienes no estaban de acuerdo con dicho evento, hasta que vi la resolución 0526 del 12 de julio del 2017 donde, según mi corto entendimiento en asuntos legales y económicos, aprobaban dicho traslado presupuestal.


Entonces me llegan ciertas dudas

¿Si esta no es una visita política sino algo netamente pastoral, porque el gobierno destina esta suma de dinero para la realización de esta actividad netamente beneficiosa para un culto particular? ¿No que éramos un estado laico?

Luego voceros del gobierno confirmaron que el papa si visitará la casa de Nariño como representante del Vaticano, si recibirá trato de jefe de estado (pues es un jefe de estado) y si discutirán temas “no pastorales” con el gobierno,  como quien dice, los defensores de la visita deberían mentir menos o informarse más.  Queda la pregunta si cada visita de un jefe de estado representa para el gobierno un gasto de estas proporciones, o si esta tiene una camandulera razón de más.

Si el papa duerme, come y se trasporta con recursos propios de su iglesia, si solo un reducido número de personas lo acompañan ¿en qué carajos se van a gastar 28 mil millones de pesos?



Seguridad,  puntos de salud, baños,  pantallas y sonido responden… ¿28 mil millones se irán en estos cuatro días en eso?



Una de las justificaciones de los católicos es que la visita del pontífice será una voz de aliento para un pueblo sufrido, una herramienta para afianzar su fe, y su mensaje de paz  y reconciliación un bálsamo necesario para todos los colombianos.

Seamos claros,  en efecto la iglesia católica  dada la crisis tanto de forma como de fondo por la que actualmente cursa, si necesita de estos tours pastorales por parte de su máxima cabeza, (más información sobre esto aquí:¿y-los-ateos-para-que? ) pero esto solo le servirá a un reducido número de feligreses.   dudo que el papa diga algo nuevo, algo diferente de lo que durante siglos vienen diciendo,  dudo que postulé algo extraordinario,  a pesar de lo que dicen los medios de comunicación y el internet  sobre “el papa revolucionario” ,  Francisco no es muy diferente de sus antecesores y continúa con la misma línea que caracteriza a la iglesia católica, lo único que ha hecho revolucionario  es aprender a manejar (manipular) redes sociales y causar irritación en ciertos grupos ultracatolicos como es el caso del divertido personaje José Galat y sus seguidores.


Si los católicos no cambian su comportamiento con misas cada 8 días y con la asesoría espiritual del sacerdote de la parroquia con quien tienen una relación más personal, mucho menos van a cambiar con lo que diga un personaje que solo podrán divisar desde lejos.

¿Qué tanto nos permitió mejorar como sociedad las visitas de Pablo VI o Juan Pablo II? Por lo visto poco, dado el estado en el que estamos.

Por lo tanto, ¿justifica el sentido de placebo de un grupo católico (pues muchos no están de acuerdo con esta visita) el gasto de 28 mil millones? y aquí repito, me refiero a la inversión estatal, no al dinero de la iglesia, que ellos verán como lo gastan.

¿Qué beneficios traerá para el país la visita del papa? ¿Qué negocios  se pueden hacer con el vaticano? ¿Qué se puede exportar al vaticano o que se puede importar del vaticano?… no recuerdo tanta alharaca cuando vino el Dalai Lama que a efectos prácticos es lo mismo que el papa.

 Aunque la iglesia tiene bajo su mando innumerables organizaciones  para beneficio comunitario, ¿justifica esto ese sobregiro presupuestal? Aunque no es una ONG la inversión social es irrisoria en comparación con sus riquezas, y casi que se sobreentiende que es lo mínimo que deben hacer  dada la naturaleza de su institución, además todos sabemos lo lucrativo que resulta un culto religioso.

Dudo que ese dinero se le consigne a la iglesia, creo que será solo una buena excusa para que los políticos de cada ciudad saquen una buena tajada,  no me extrañaría que la pintada de cualquier muro por donde vaya a pasar el papa (pues por donde no pasa no se invierte) se eleve a varios cientos de millones.

Y el hecho de que nuestros HP (honorables parlamentarios o hijueputas políticos) estén desangrando los recursos de la nación,  no implica, por un lado que yo “patrocine obligado” esta conducta y que por otro lado esto le de vía libre a “invertir” el dinero de todos los colombianos en zalamerías religiosas.

Y cuando nos dicen hipócritas por decir que esta plata se debería invertir en casas o darla a los pobres,  pues aparte de ser esta una conclusión  populista y de paso ser un monumental hombre de paja,  si deja cierto amargo sabor en la boca cuando se sabe que el recorte presupuestal al deporte para el 2018 será de 220 mil millones (7 mil millones menos para deportes de alto rendimiento)  y a Colciencias un recorte de 100 mil millones…pero para que el papa se lleve una bonita impresión de Colombia se invierte 28 mil millones.


Si es claro que habrá un beneficio financiero en las ciudades que visitará, y que estos 28 mil millones se multiplicaran como el milagro de los peces y los panes.  si hacemos cuentas simples y calculamos por decir 2 millones de católicos que asistan a este evento en las distintas ciudades y que cada uno de ellos por barato deje 200 mil pesos a la economía local, nos vota la astronómica suma de cerca de 400 mil millones de pesos de ganancias…que se quedaran en hoteles, restaurantes, tiendas temáticas y pequeños comerciantes, Bogotá, Medellín Cartagena y Villavicencio harán su agosto en septiembre y ya, dudo que quede alguna infraestructura útil (si se hace)  cuatro o seis meses después de esto, y dudo que estas ganancias se recuperen y sumen a las arcas estatales la inversión hecha (¿Cuánto aportará por ejemplo almacenes éxito por su kit papal?), dudo  que la utilidad obtenida por dichos dineros se vea reflejada en mejorar las condiciones de poblaciones en la Guajira o el Choco,  pero son suposiciones mías, tal vez si se recupere la inversión,  pero conociendo el país en el que vivimos no me resulta extraño que esto solo sea uno más de los muchos ejemplos de malversación de fondos públicos.


Si la iglesia católica se jacta tanto de su humildad y de no necesitar de estas pequeñas ayudas económicas estatales ¿por qué no  exige el esclarecimiento de la inversión de estos dineros? reitero, ni me va ni me viene lo que hagan el papa y los católicos en su visita y como invierten su dinero, por suerte donde vivo no es de las ciudades elegidas así que me ahorraré el trancón y la algarabía, tampoco voy a regar puntillas en la carretera para evitar que lleguen los buses a su destino, y me vale un pepino el negocio de la fe que montaran con sus nuevos santos,   pero es que en un país que tiene un sistema de salud quebrado, donde vergonzosamente se mueren niños de física hambre, donde al deporte nacional que sirve de vía de escape a problemáticas sociales de la juventud le hacen recortes de  miles de millones  y en un país con una educación que nos deja en los últimos puestos a nivel mundial, donde la investigación casi que es nula y los estímulos financieros para ciencia son ínfimos, un país que se ve cada día orgullosamente más ignorante,  un país donde una ex directora de Colciencias diga que es probable que dicha institución desaparezca porque los recortes presupuestales literalmente acabaran con la investigación, un  país que prefiere invertir (malgastar) 25 mil millones en la visita de un líder religioso y cero para ciencia, solo deja ver lo patéticos que somos como sociedad y gobierno,  ¿será que ante una bacteremia sale más efectivo rezar que visitar un hospital? 

Como en los viejos tiempos,  pan y circo es lo que necesita el pueblo,   y probablemente este será un nuevo episodio para enmarcar en nuestro curriculum criollo, como las tetas de epa Colombia o la condecoración a Maluma.


lunes, 31 de julio de 2017

¿y los ateos para qué? diatriba contra la religión, por un diablo a las 10 de la mañana.






En cierta ocasión un compañero de trabajo en medio de una jocosa y poco sana charla sentenció:

-  “sobre política y religión lo mejor es no opinar”

Esto expresado en el contexto de que para evitar malentendidos entre conocidos con distintas corrientes ideológicas, lo mejor era pasar estos temas por alto y seguir con el feliz diario vivir.
Esa postura no parecía descabellada,   el tema religioso, luego  que se considerara a Colombia como un estado laico y que todas las religiones guardaran los mismos derechos ante la ley,  pasó a ser de esos temas que uno por literal “decencia” trataba al máximo no tocar. 

Por desgracia las cosas no siempre son como  deben ser, y el asunto religioso paso de ser, en teoría, un aspecto íntimo y espiritual, a transformarse en un elemento que literalmente podía subir o tumbar gobernantes.

¿Qué fue lo que ocurrió?

Hagamos algo de memoria

Hace unas décadas el asunto religioso ya estaba zanjado, Colombia era la patria del sagrado corazón (desde el año 1952) y la iglesia católica, apostólica y romana la única institución oficial encargada de velar por nuestros asuntos morales y espirituales (salvo algunas excepciones no del todo bien vistas, pero apretadamente aceptables).  En la escuela y el colegio la clase de religión (católica) estaba a la par con las clases de español y matemáticas, y el hecho de creer en Dios  era una cosa que se daba por sentada; simple lógica, simple sentido común,   solo algunos comunistas o hippies marihuaneros eran los únicos que en su retorcida vida osaban poner en duda aquella verdad.



Como nos bautizaron antes del año de vida, para evitar el mal de ojo y en caso de morir quedar en el limbo (que por suerte ya no existe) se podría decir que nacimos católicos, nuestros padres fueron católicos, nuestros abuelos fueron católicos, nuestros bisabuelos fueron católicos, nuestros tatarabuelos fueron católicos, nuestros tataratarabuelos fueron católicos, nuestros tataratataratatarabuelos fueron católicos, nuestros tataratataratataratatarabuelos fueron católicos,  nuestros tataratataratataratataratataraabuelos fueron católicos, uno de mis tataratataratataratataratataratatarabuelo fue católico, el otro (él o ella) fue un simple panteísta, posiblemente animista, hereje y vaya a saber uno si satánico,  que junto a sus padres y abuelos fue debidamente encausado en el camino de la salvación, bien por la fuerza de la palabra, bien por la fuerza del látigo o la espada.

Pero como el maligno es poderoso, y como bien está escrito y estipulado en las distintas profecías marianas, al final de los tiempos la confusión reinaría en el mundo.   Después de la constitución del 91, el país pasó a ser un estado aconfesional, con libertad e igual de cultos y con una clara separación entre lo que era el estado y la religión.  A esto le sumariamos el auge o explosión tecnológica  que se dio a finales de los noventas y en el nuevo milenio, con su secundaria masificación de la información.  La expectativa en un futuro mejor avalado por la ciencia y la tecnología y el advenimiento de una edad dorada de la humanidad nació en la mente de todos.   Por desgracias esto no se dio,  la ciencia mostró que no todo era color rosa, que no podía solucionarlo todo, que quedaba mucho pendiente por resolver y que muchas cosas no se podían  mejorar.   El mundo se sumió en un capitalismo salvaje auspiciado por políticas neoliberales, el medio ambiente dejó ver su lado flaco y agresivo, y todo lo que una generación había soñado (mi generación) quedó resumido en un mundo con un futuro incierto, sumido en guerras contenidas por líneas imaginarias, el hambre afianzado sus raíces y unos bonitos teléfonos inteligentes que nos permitían estar conectados a la red a toda hora para suplir nuestra necesidad de atención y elevar nuestro ego a punta de instantáneas hipócritas… pero a pesar de todo, esta era la época dorada de la humanidad, nunca antes habíamos estado mejor.



Como muchos no entendieron esto,  bien porque nunca lograron adaptarse a este cambio tecnológico generacional tan abrupto, o bien porque vieron derruida su utopía, o bien porque nacieron a la sombra de esa utopía que nunca entendieron, o bien porque la utopía-distopía era el mundo que los habían recibido,  necesariamente volcaron sus ojos al único consuelo que les quedaba…la religión.

Seamos sinceros, por muy poco creyentes que seamos, hay que aceptar y reconocer que el ser humano es ante todo un animal religioso, el humano necesita de la religión para subsistir,  el pensamiento mágico religioso es una herramienta que la evolución (esa que muchos niegan) nos dio para sobrevivir (como el pulgar o la bipedestación)  es la única herramienta que la naturaleza nos dio para soportar la pesada carga del intelecto y del hecho de ser conscientes de lo que somos, de dónde venimos y de lo principal, para dónde vamos,  la religión es, aunque no la única, si la salida más fácil para resolver el dilema de la muerte.   Muerte y religión (no dios) son dos conceptos  íntimamente relacionados.

El problema surgió,  en que el humano le tomó  ventaja a la naturaleza, y se expuso a realidades cognitivas ante las cuales no estaba biológicamente preparado.

El problema con la religión es que nos quedamos atascados en un culto primitivo, medimos con la misma regla con la que se medía hace dos mil o más años, nos le adelantamos a la naturaleza y la religión  quedó atascada en ideas de humanos casi cavernarios.



Luego de generaciones amoldadas en el culto católico, luego  que nuestra misma vida se viera directamente influenciada por esta doctrina,   el hecho de negar por algún motivo esta fe aun suena chocante.

El obispo de mi ciudad cada semana escribe una columna de opinión en un diario local, la mayoría de las veces hace serias críticas a diferentes actitudes y comportamientos de algunas instituciones que velan por la igualdad religiosa y en cierta forma, por mantener a cada uno de los credos en donde deben estar.   Uno de sus argumentos más utilizado es el uso del poder de las mayorías;   si Colombia es en su mayoría católica, por qué  no respetar sus creencias y ritos en escenarios públicos sobre los demás cultos, y en especial sobre las ideas y opiniones de grupos no creyentes.   Algo así como la tiranía de las mayorías (algo por cierto diferente a la democracia) y donde cada vez que lo leo, me llega a la mente cierta frase que leí en algún lado.  Si la mayoría siempre tiene la razón,  y les preguntáramos a las moscas que es lo más delicioso, ellas unánimemente responderían que la mierda es lo más exquisito.

Y para ser sinceros, y en vista de los sucesos de  actualidad,  el cristianismo en todas sus variantes tiene mucha semejanza con la mierda de las hipotéticas moscas parlanchinas.



Pero me he ido por las ramas

Hace algunas décadas, todos quisiéramos o no,  éramos católicos,   solo pequeños grupos se consideraban protestantes o evangélicos,  a los cuales siempre se les miraba con cierto tufillo de condescendencia,  pues por el rigor de su fe se les veía como personas rectas obligadas a serlo, víctimas de  la ingenuidad, pues solo un ingenuo podía creerse los cuentos de los pastores.  El resto de religiones se descartaban bien sea porque sus seguidores eran insignificantes, casi que imperceptibles y en el caso de las religiones indígenas como algo netamente primitivo, salvaje y en cierta medida ignorante.

Pero el peor bulto lo llevaban los ateos,  ser ateo, era harina de otro costal, la misma palabra se podría clasificar como una ofensa;  si yo quisiera insultar al vecino que me había robado la manguera del jardín bien podría gritarle “hijueputa maricon de mierda, ateo sin mama” o si quisiera llevar la ofensa a su máxima expresión simplemente podría gritarle “ateo comunista y masón”

Curiosamente de aquel ideario aún queda mucho en la actualidad (cierto candidato presidencial preguntó a su selecta audiencia si dejaría que un ateo manejara la salud y la educación de sus hijos)  es gracioso en mi caso particular,  cuando hablo con alguna vieja amistad o con alguna nuevo conocido, y por cosas del destino se toca el tema, me respondan con frases como:

“lastima, para que le sirve la inteligencia si es ateo” o “quien pensaría que ud iba a terminar tan equivocado” o  “ud no entiende el daño que hace y se está haciendo” o “ojala mi Dios no lo haga a la fuerza cambiar de opinión”  algunos con mentalidad más abierta me contestan “yo sé que ud dice que es ateo pero  sé que en el fondo  cree en Dios” o “yo sé que ud cree en algún ser o fuerza suprema,  tiene que creer”



Están tan enfrascados en su creencia que simplemente les resulta inconcebible que existan personas que no compartan su cosmovisión y para las cuales la idea de una deidad resulta innecesaria.

Con el paso de los años la religión católica ya sin su aval estatal empezó a mostrar su lado flaco, enquistada en ritualismo incomprensibles para la mayoría de sus creyentes, arrumando conceptos y tendencias anacrónicas y pensando que por el peso de la tradición su cansino discurso les mantendría sus fieles,  vio perpleja como un grueso de su personal se disipaba en diferentes cultos.   La iglesia católica parece que repite la misma situación que presentó su antecesora la religión romana en el siglo I, cuando incapaz de llenar el vacío espiritual y las ansias de respuestas de la población, terminó sucumbiendo al fenómeno del cristianismo,  hoy dos mil años después la bien llamada por Vallejo,  puta de babilonia,  empieza a disgregarse en confusos cultos y sectas que poco a poco van socavando sus principios.

Para entender mejor esto miremos un poco las estadísticas.

Actualmente la religión predominante en el mundo con un 31% de la población mundial es el cristianismo  sumando  aproximadamente unos 2 mil doscientos millones de fieles,  eso parecería algo alentador para nuestros amigos creyentes…pero tiene un gran problema,  esta  es la sumatoria de  las distintas variables cristianas y es aquí donde su aparente fortaleza ya no lo es, porque exceptuando su inusual alianza contra el homosexualismo, cada culto cristiano no es que tolere mucho al otro;  entre estos grupos el que es mayoritario es el católico con un 50%  del personal,  y el 50% restante se distribuye entre los católicos ortodoxos, los protestantes, los anglicanos, pentecostales, restauradores, testigos de Jehova, mormones y otros cientos de denominaciones más.
La que le sigue en número es el islam, con un  23% de la población mundial y cerca de mil setecientos millones de seguidores, y se podría decir que  es la que lleva la batuta en el mundo, pues a diferencia de la primera corriente, esta tiende a ser unificada (tal vez no son muy tolerantes con quien se venga con herejías)  de modo que si la comparamos con la cohesionada católica que representa el 16 % de la población mundial, esta no tiene mucho que hacer frente a un 23% muy convencido en Alá y Mahoma (por algo dicen que en un futuro no muy lejano este será el credo dominante en el mundo…para morirse de la risa…o del susto)



Le siguen el hinduismo con un 16% de la población mundial, el budismo con un 7 %, los cultos chinos con un 6% y cultos minoritarios con un 1% , curiosamente al 17% de la población mundial le interesa un pepino dios, pues o bien son agnósticos o ateos (superando al catolicismo)
Por lo tanto todos los que creen y aseguran que el alter ego del dios bíblico, Jesucristo,  está gobernado el mundo, pues con pesar se le tiene que informar que al 69 % de los humanos en la tierra les interesa un pepino quien es Jesucristo y muy probablemente nos miren con algo de diversión.
Cabe resaltar que tanto el cristianismo como el islam beben de los mismos orígenes abrahámicos, (a efectos prácticos tanto el  fanático católico como el radical de isis rinden tributo al mismo dios) el 51% de la población mundial cree que Yahvé es real.

Por el lado de Colombia las cosas varían un poco, en la década de los 60 el 99% de los colombianos se consideraba católicos, cuatro décadas después bajó al 70% los 30 restantes están distribuidos entre protestantes con un 17%, ateos y agnósticos con un 6 %, 4% dicen creer en dios pero no practicar ninguna religión, 2% quedan entre adventistas y testigos de jehová y un 1% pertenecen  a otros cultos.

Con el catolicismo las estadísticas a mi parecer están infladas,  pues estas se toman de los distintos registros que se hacen de sus sacramentos y principalmente del bautismo y en segunda medida de la confirmación,  si tomamos en cuenta que el grueso de personas que actualmente hacen parte de las iglesias cristianas o evangélicas nacieron antes del 91,  bien podríamos pensar que ese 70% puede bajar a un 50% (lo cual se evidencia en las fiestas religiosas de semana santa, uno por más que intenta no ve a esos millones de colombianos en los templos, aunque si se ven en las playas y carreteras…por lo visto algo está fallando) ya que  el bautizo,  la primera comunión y confirmación aún se consideran más como una formalidad social o costumbre propia de nuestra cultura que como un verdadero acto de compromiso religioso. 

La fuerza que han tomado estos cultos fácilmente se ha notado en su relevancia en aspectos políticos  tales como el referendo del plebiscito o las marchas contra la “ideología de género”.  Bien se puede decir que tal vez el 80% de los cristianos evangélicos aun reposan como católicos comprometidos en las actas bautismales de las distintas parroquias, y por supuesto los ateos,  pues aunque existe el método legal para “renunciar” a dicho culto, me imagino que debe ser algo engorroso y según algunos comentarios, poco efectivo, pues según voces de algunos representantes eclesiales “nuestro Señor Jesucristo y la madre iglesia siempre nos mantendrán en su corazón”  en definitiva parece que la única opción practica y efectiva es la excomunión.

Estando el panorama así ¿qué ocurre con la dinámica de estos movimientos?

Indiscutiblemente algo está pasando en el interior de los grupos religiosos, algo que nace de las necesidades de sus fieles y como todas las distintas sectas por obligación se desprenden del catolicismo profundicemos algo acerca de los fenómenos presentes en el.

Para empezar hay que recalcar que ninguna religión ha logrado demostrar que es la poseedora de la verdad y que su concepto de dios es el verdadero, al día de hoy cerca de 5000 mil religiones se disputan el título de ser la correcta,  ninguna tiene como sustentarlo, posiblemente ninguna este en lo cierto y estemos  ante el fraude más colosal de la historia.

En el caso del cristianismo que es el que directamente nos afecta en nuestra región, hoy gracias al internet y la masificación de los medios es posible adentrarse en las profundidades tanto de la doctrina como tal como de lo que el fiel entiende de su fe.

Gran parte del éxito del cristianismo radica en que ha instaurado una serie de “verdades” o “necesidades” que al ser tomadas como ciertas en mayor o menor medida tienen que recurrir a sus distintas variables y dogmas para ser sostenibles y por ende indispensables en la sociedad o en el individuo.

El cristianismo no es muy novedoso,  se nutre y se erige sobre múltiples corrientes  paganas y gran parte de lo que hoy se da por sentado y justo hace unos siglos era la más pura herejía. 
Tiene una predilección un tanto mórbida por el sacrificio y el sufrimiento,   hace uso de la culpa para generar dependencia, su dios en su versión primitiva es una deidad guerrera tribal de la edad de hierro de un pueblo semi nómada,  como todos los dioses de su época, sediento de sangre y excéntrico, sobre el cual un pueblo de tendencias jurídicas instauró un complicado andamiaje de normas y restricciones sobre las cuales se supondría se fundamentaría la moral de sus seguidores, por la naturaleza propia de su culto y por la amalgama de culturas como la helénica, la egipcia y algunas corrientes del lejano oriente, todo terminó en un cuerpo legal insufrible al que denominaron “la ley” que luego se tornaría sagrado para finalmente entrar en su versión resumida como la Torá,  luego pentateuco y por último la biblia.

Aquel  dios en su versión evoluciona fue Jesucristo, un dios funerario menor que por una serie de casualidades en términos de coyuntura política y geográfica terminó convirtiéndose en el dios mayor,  y que actualmente en sus variopintas versiones es el más adorado por los humanos de este planeta.
El gran problema del cristianismo es que se fundamenta sobre la biblia, y está, lejos de ser un libro “divino y perfecto” solo es un incompleto, plagiado, remendado, sesgado, infantil, bonito y poco ético compendio de la historia que un pueblo necesitó para darle forma a su identidad como nación;   considerar como cierto aquello que allí se narra allí es igual a  considerar cierto lo que aparece en cartoon network.



Ahí empiezan los problemas con el culto cristiano, que utilizan como fuente primaria para justificar su veracidad un texto a todas luces defectuoso, al menos en el caso de tratar de dar valides a sus creencias.

Cuando un cristiano pretende justificar, ya no  la veracidad de su libro sagrado sino  la veracidad de la existencia de una deidad (que luego en jugadas casi mágicas amoldan al dios bíblico) caen en los argumentos que unos monjes que  hace más de 700 y 900 años postularon, y que para su época eran muy convincentes, pero que  hoy  solo dejan absurdos.  Las grandes defensas de los cristianos se resumen en las cinco vías de santo tomas y el argumento ontológico,  tratando encajarlas al día de hoy entre conceptos cuánticos y de cosmología.   El famoso argumento cosmológico,  que debatido con sinceridad deja un amargo sabor a paradojas en la boca y  que al querer ser  justificado lleva a una tendencia matemática al absurdo.   Luego vienen los argumentos del ajuste fino, en los cuales toman conceptos y hallazgos científicos y los amoldan a sus necesidades  siendo la mayoría de ellos interpretaciones amañadas de ciertos fenómenos que dan la falsa sensación de ser reales,  triquiñuelas de creacionistas, y por último y saltándose tomos de historia y antropología el argumento de los valores objetivos… todos estos se resumen en el dios de los huecos y la respuesta del niño de escuela  “las cosas deben ser así porque así es como a mí me gusta”



Pero indistintamente de que tan debatible sean los fundamentos sobre los cuales se erige esta doctrina, una de las cualidades del cristiano es su abnegación a aceptar lo que no ve, lo que no entiende, o lo que entiende pero se niega a aceptar,  so excusa de una recompensa no garantizada en un lugar en el mas allá,  la fe, una deformación de un instinto de supervivencia,  un defecto exaltado a virtud.

Todo cristiano que se respete, por fe tiene que aceptar los dogmas de su culto.  Una peligrosa e increíble muestra de subordinación mental, de manipulación.

Y es aquí donde retomamos de nuevo al católico común y silvestre.  Pues hay una gran diferencia entre el parroquiano de a pie y el docto sacerdote en el vaticano,    los dos hablan un mismo idioma pero entienden cosas diferentes.

Una de las cualidades que tiene la iglesia católica y que la coloca en un muy notorio puesto  de superioridad frente a todas las demás iglesias protestantes, es que ella está diseñada sobre mil novecientos años de estudio, de ajuste, de prueba y ensayo, su cuerpo teológico es profundamente fuerte, su cosmogonía es absolutamente sólida, a tal punto que le ha permitido, así sea lentamente,  adaptarse a los cambios que la civilización le va planteando,  es por ello que en resumidas cuentas un creyente evangélico o protestante no es más que un católico confundido.  Pero esta misma fortaleza es a su vez su debilidad, la complejidad de su naturaleza la hace impenetrable al fiel  común y corriente,  el que está alejado de las disgregaciones filosóficas y teológicas,  el que solo busca algo para creer (una necesidad inherente del humano),  y nunca como hoy la iglesia católica ha demostrado su debilidad para lograrlo, la incompetencia de sus sacerdotes para llegar a la población  le ha costado ese 30% de seguidores en cuatro décadas,  y posiblemente el daño sea mucho mayor,  una de las características del católico es que desconoce en lo que cree,  el católico promedio nunca leerá la biblia completa pues pensará que terminará loco, pero si pondrá un atril en su casa con un bello libro dorado abierto en el salmo con mayor marketing,  un católico promedio no cumplirá un 80% de las normas que su religión le exige, bien sea porque las desconoce o bien sea porque a su parecer esas son absurdas;  cada católico promedio amolda su fe a sus necesidades, como dicen jocosamente, el que peca y reza empata,   tal vez hace unos años esto era parte de la “laxitud” que la iglesia se podría permitir, pero hoy en día, ha comprendido que esa indulgencia le ha salido cara, ante la desbandada de fieles comprendió que era necesario reforzar sus normar, comprometer sus feligreses,  mostrarles la importancia de ser verdaderos católicos, no católicos tibios como solía decirlo un cura en el sermón.

Pero aun así es normal ver a católicos creyentes en brujería, es más,  es algo usual que un católico crea en este tipo de cosas y más supersticiones  y que en el mayor de los casos las ponga en práctica,  y lo más gracioso es que esto mismo en ocasiones sea auspiciado por los mismos sacerdotes,  dejando ver  la ambigüedad de su doctrina.

Es frecuente ver a católicos vivir en unión libre, utilizar métodos anticonceptivos,  abortar cuando las condiciones lo obligan pero al final ser fieles creyentes porque “Dios ve nuestro corazón” una muestra más de la debilidad de su compromiso.

Es frecuente ver católicos o mejor no verlos en los ritos y ceremonias a los cuales están obligados y en el peor de los casos hacer caso omiso de la autoridad eclesial.



Cierto sacerdote comento  una vez si ante estas situaciones, a este tipo de personas se les podría considerar católicos,  y tiene razón, si yo digo pertenecer a una institución y no cumplo con sus normas, podría decir que no estoy en ella,    Y es en este punto, en estas fallas y debilidades de la encorvada y milenaria iglesia en donde las distintas variantes evangélicas entran en juego. 

Alguna vez leí que todas estas iglesias podrían ser llamadas las iglesias de la desesperación,  no es usual que alguien llegue a ellas por iniciativa propia,  usualmente siempre hay un detonante que  impulsa a la persona a buscar sosiego en sus brazos,  y todas ellas están diseñadas para vender esperanza,  si hay algo que caracteriza estas sectas es su teología insípida, su filosofía infantil,   su argumentación deprimente, no  necesitan esforzarse mucho en ser coherentes,  por ello utilizan en su gran mayoría al literalismo bíblico (que como vimos tiene muchos problemas)  y una serie de jugarretas de manipulación mental, que le permitirán por un lado mantener atados a sus feligreses y por otro obnubilar y vender esperanza y felicidad en adecuadas dosis.  Es por esto que pareciera que para ser parte de estos grupos se tuviese que vender algo de raciocinio, se tenga que dejar a un lado la visión crítica y simplemente dejarse llevar por la música y la palabrería.  Algo que he notado en todos los integrantes de estos grupos es que han aceptado con gusto cierto tipo de idiotizacion,   desechar verdades y conocimientos evidentes para entregarse a una promesa nunca garantizada, un peligroso y arriesgado negocio.

Curiosamente la iglesia madre, como medio para retomar lo que ha perdido a decidido utilizar las mismas prácticas que sus renegadas hijas  para llegar a esa masa indecisa y de voluble carácter  y por otro lado radicalizar sus preceptos y doctrinas en grupos que han decidido no ser  “tibios”,  pululan por todos lados los redentorisas, carismáticos y más movimientos eclesiales laicos.



Todo esto en pos del mercado,  a esto podemos resumirlo todo,   a cada una de estas instituciones poco le importa la “salvación” de sus integrantes, al final de cuentas y según su misma doctrina, será su dios, y la relación entre él, el fiel y sus obras lo que definirá el hipotético futuro en el mas allá.  En el mas acá lo que importa es el dinero,   cada fiel  es una fuente de ingreso que varía en su capacidad dependiendo del grado de compromiso,  un católico tibio difícilmente de una limosna, ya que poco va a misa y si va no dará mucho, no hará uso de los sacramentos ni actividades que implícitamente llevan un valor agregado,  un  cristiano o evangélico mal adiestrado es un 10% de sus ingresos que dejan de recibir como mínimo en la congregación,  cada fiel en cualquier variante es un pequeño pero eficiente generador de dinero con capacidad de atraer más, y aparte de eso, con “voz y voto” fácilmente influenciable por su cura o pastor. 



De allí la cruzada y el odio hacia los no creyentes,  un católico no verá tan mal a un evangélico y viceversa porque de una u otra forma ambos están en el mismo negocio.   Un ateo aparte de ser un individuo no generador de ingresos puede ser y lo es en la mayoría de las veces un agente que por su misma naturaleza atenta contra el principio básico de su institución,  el problema con los ateos no es que se condenen, eso es lo de menos, el problema con ellos es su influencia nociva alrededor,  no hay cosa que socave mas la fe en cualquiera de sus acepciones que el escepticismo y la duda,  todo no creyente, todo agnóstico o ateo declarado es un agente de la duda,  es un desestabilizador institucional,   de allí la degradación de su naturaleza, de allí que en algunos lugares sea considerado un delito, de allí que en algunos países, los más radicales religiosamente,  sea una falta que se paga con la muerte.

Un ateo es el espejo en el cual la religión ve su marchita figura,  un ateo es el espejo en el cual el creyente ve la debilidad de su fe. Los odian y en ocasiones les temen porque muchos prefieren una feliz mentira a una triste verdad.

¿Se puede vivir sin dios?  ¿Se puede vivir sin religión?  La respuesta es sí,  ¿es fácil hacerlo? La respuesta es no,  aceptar nuestra naturaleza animal, ser conscientes de nuestra limitación existencial es una carga difícil de llevar,  la vía fácil es aceptar una promesa  de algo intangible solo evidenciable en un marco desde el cual es imposible hacer reclamo.  Es una peligrosa apuesta, algunos la exponen como la apuesta de Pascal, donde  artificiosamente  pretenden hacerla ver como la de mayores posibilidades, pero en realidad la acción de creer es semejante a una maquina tragamonedas,  inherentemente está diseñada para vaciar los bolsillos del jugador.

El premio gordo  de la fe, la razón de la promesa es la permanencia como individuo, como unidad y como conciencia,  seguir siendo yo  en un lugar más allá de la muerte.  Eso es lo único que nos interesa, esa es nuestra gran preocupación, esa es la pregunta del para dónde vamos. Los creyentes afirmar que creer es lo mejor, pues de existir un mas allá asegurarían su premio  por su fe, si no existe un mas allá pues no habrían perdido nada, es una apuesta casi asegurada,  pero la realidad es otra.  El no creyente si no hay más allá no pierde nada, pues daba por hecho esto, se ahorró el  tiempo dedicado (y dinero) a perseverar en este fin,  si hay algo gana, gana la permanencia de su ser como individuo, y entra en el mismo nivel del creyente,  se expone a la misma hipotética realidad, recordemos que no hay un dios dominante en el mundo, entre más radical el culto este dios se torna mas excluyente y el número de “elegidos” disminuye,  si el creyente muere y renace en el cielo equivocado no tendrá que envidiarle mucho a la suerte del ateo.  Pero si este dios es como muchos afirman  de amor y justicia, tanto el  creyente equivocado  como el ateo tendrán la posibilidad de salvar su pellejo con sus antecedentes.  Si muero y voy ante Osiris, a él no le importara si fui ateo o católico, solo le importara el peso de mi corazón.  Como se ve, no creer me da ventaja en el mas allá,  pues juego con un comodín en la baraja  ¿a que dios le apuesta su esperanza post mortem amigo cristiano? Recuerde que hay más de 10 mil dioses disputándose su puesto en el mundo (curiosamente la misma corriente bíblica en esencia no es  monoteísta,  es  una monolatría, si se es riguroso con la lectura de las escrituras) la única diferencia entre un cristiano y un ateo, es que este último creen en un dios menos que el primero.

¿Y que utilidad tiene el no ser creyente? ¿Qué beneficio le trae a la sociedad un individuo incrédulo?
En este punto es donde suelen aparecer los iracundos creyentes en su mayoría cristianos exponiendo todas las obras y acciones, que en efecto si existen, en donde propende a buscar un mundo mejor.  Pero estas por un lado,  salen del poder propio que en determinado momento ha gozado cierto culto,  es su retribución al sistema por su predilección, y por otro lado  nace del sentido más básico del humano, ayudar a su congénere, para ello no se necesita de culto, ni templo, ni dogma, ni dios,  el ser humano por naturaleza es sociable y busca el bien común,  una persona puede ser buena o mala indistintamente de su fe. 

No se le puede negar a la sociedad y a sus individuos la necesidad de expresar su aspecto “espiritual”  el problema hoy radica en que este reposa sobre corrientes y dogmas inútiles o dañinas,  como lo son el cristianismo o el islam,  la fracturación de la iglesia católica y el auge de las sectas cristianas son clara muestra de que la humanidad  está cursando por un momento histórico  en el cual  urge de soluciones a problemas éticos y trascendentales que requieren pronta respuesta.  El catolicismo fracasó en su deber de estar a la altura de la civilización,  las sectas son una vía de escape rápido y fácil para los más desesperados, pero sin lugar a dudas como solución  básica son insostenibles, es probable que en dos o tres generaciones todo este tipo de cultos hayan decaído dado el mismo peso de sus mentiras y una nueva visión religiosa de la realidad los reemplace (como ha ocurrido varias veces) la misma dinámica social e histórica lo exige, es probable que en estos mismos momentos se esté fraguando una mejor religión junto con su mesías  ad portas del proceso de heroización.



Mientras, la función del no creyente es encarar  y desvelar la gran farsa bajo la que se esconden todas estas corrientes religiosas.

Es hora que todos entiendan que indistintamente de la concepción de  deidad que se tenga hay un factor corruptor  de ese impulso  de  introspección y humanismo en la sociedad.  

Ahora  cobarde y paradójicamente  lo llaman persecución religiosa, pero  unas instituciones que se fundamentan en un discurso de ética y moral  y cuya función en teoría es lograr la armonía entre el individuo y su creador sea cual sea,  cada día caen en lo más vulgar y despreciable de las conductas sociales

Todos los días se destapa un caso  de abuso de menores por parte de integrantes del clero católico.   por muy humanos  y por muy débiles y propensos a cometer errores que sean los curas, la iglesia como institución y muchos de los creyentes simplemente tratan de minimizar dichas acciones,  en algunos casos ocultarlas y en otras a invertir la culpabilidad. (Algunas estadísticas hablan que el 15% de la totalidad de sacerdotes en el mundo (más o menos 60 a 70 mil curas) han realizado algún acto de abuso sexual en menores y que cerca del 4% han sido abusos sexuales graves)

Todos los días se ve el auge del mercado de la fe,  la codicia en quienes promulgan la pobreza (exceptuando los seguidores de la doctrina de la prosperidad que abiertamente son estafadores) ,  cada día el catolicismo es más circo que pan,  ya es normal ver la expresión de asombro y desencanto de aquellos fieles que visitan el vaticano y  simplemente se limitan a expresar que todo allí es un lujo absurdo,  bueno, como en los viejos tiempos, el dios bíblico exigía un sitio acorde a sus ambiciones, por lo visto el vaticano solo es una muy contemporánea carpa del culto primitivo.


Es usual ver como cada día  sacerdotes y pastores charlatanes aprovechando la tendencia supersticiosa de la población, engañan y estafan a personas  con  prácticas propias de brujos de arrabal, y como en algunos casos estas actividades llevan a desenlaces fatales como ocurrió hace algunos días en mi ciudad cuando gracias a la acción de tres sacerdotes una enfermedad neurológica, so excusa de maleficio, terminó llevando a la muerte a una niña…  y la institución eclesial callada, a ella no le importa las almas, solo que el rebaño este nutrido.

Es usual ver como los grupos cristianos evangélicos pululan por todos lados cegados literalmente  por carismáticos estafadores mal llamados pastores,  quienes hacen destilar de  estas manipulables personas el más puro odio, bajo pretextos bíblicos, haciendo uso de una falsa moral,  avivando el instinto intransigente y discriminatorio en un sociedad  con heridas profundas de guerra.

Es normal ver como hoy el discurso político es ahora un discurso religioso, donde no importan los proyectos o soluciones que se expongan sino simplemente quien este mas a favor de mis prejuicios y donde, al mejor estilo medieval, la defensa de la fe es lo que vale.

Es patético ver como el fanatismo y el dogmatismo religioso de muchos creyentes los lleva a derroteros seudocientíficos y en el peor de los casos anticientíficos evidenciando el grave problema de educación y cultura de la sociedad.


Por lo visto, y dadas las circunstancias actuales, el ser no creyente hoy más que una simple actitud  tiene que convertirse por física necesidad en una traba al nudo que día a día aprieta mas el cuello  del condenado a la horca. No  como muchos creen, incendiando templos o insultando curas,  la simple visión escéptica y crítica ante estos fenómenos es suficiente, dar paso a la posibilidad de que algún creyente en algún momento, honestamente y abierto a las posibilidades se pregunte ¿es correcto esto en lo que creo?


domingo, 30 de julio de 2017

Teresa y luis



Luis coronado vivía  con su hermana Teresa en una casa maltrecha al borde de una pendiente a la salida del pueblo.   Era (o es) una casa  de bahareque, anden  alto  para poder sentarse en él y ver pasar los días, una sala pequeña y limpia  con piso de cemento pisado, marrón y brillante, dos habitaciones alejadas de mi innata curiosidad infantil  y un solo corredor con piso de barro no mayor a tres metros, terminando en un rincón  oscuro y negro de hollín donde quedaba la cocina con su horno de leña.  Los baños a pocos pasos de allí hacían equilibrio al borde del barranco, como toda la casa.  Era una panorámica extraña: una labranza de café, cacao y plátanos,  con árboles inmensos dispersos, donde los pájaros y las cigarras hacían de las suyas.  Cuando era niño, vivía alguien más con ellos, otro hermano, creo que era el más joven, el más versátil  y si la memoria no me falla murió cuando yo  aún era un adolescente. ¿Cómo era su nombre?... Solo lo recuerdo alto…como todos los adultos a la mirada de un niño. 

Mi tía  me enviaba allí  a comprar las yucas que Luis cultivaba en aquella pendiente  o por hierbas para algún remedio o  a dejar algún tipo de presente cuando mi tío traía comida de más a la casa.  en ocasiones me mandaban  con la sopa que había sobrado del día o cosas por el estilo,  la mayoría de las veces me recibía Teresa, una mujer un poco mayor que mi tía, tal vez rondando los 60 o más años, de corta estatura, delgada pero de contextura fuerte, cubierta con vestidos de tela con bordados de flores, la mayoría de ellos de tonos oscuros, cabello negro largo, peinado a la mitad y recogido en una moña sencilla y unos pies planos y cuadrados, con un callo en el talón de varios centímetros de grosor, no recuerdo nunca haberla visto calzada.  Hablaba rápido y suave con un toque nasal, se alegraba al verme y me comentaba y preguntaba montones de cosas de la vida cotidiana que yo no sabía y que ella misma en un susurro se contestaba mientras me servía una taza de café negro y frío y un trozo de pan.  Caminaba por las calles del pueblo  hablando con cuanto paisano encontrara  y era la surtidora de escobas de monte para la casa, allí llegaba con las mejillas rojas y escurriendo gotas de sudor por la frente luego de una jornada de arrancar maleza en los potreros para formar una escoba de hierbas con la cual se barría la casa, dejando un aroma a monte, a montaña, algo exquisito. 

Pero hay dos situaciones particulares por las cuales recuerdo a esta mujer; la primera,  cuando ya me había graduado como médico  y en uno de aquellos arrebatos de altruismo y bondad compraba  mercado para llevarle.  En una de esas oportunidades, una tarde de sábado, llegué a su casa,  y entrando sin golpear, como era lo usual si la puerta estaba abierta,  pasé directo a la cocina donde la sorprendí preparando un caldo insulso para la cena. La saludé y le entregué el paquete sin mayor protocolo, ella sonrió, sacó cosa por cosa mientras decía para que le servirían  y las iba guardando en tarros y calderos,  luego para  mi sorpresa, tomó una olleta de la hornilla, sacó un vaso algo sucio del lavadero, lo limpió con su mano y con un trapo de dudosa higiene, sirvió en el algo de aguadepanela  (más agua que panela)  y de uno de aquellos calderos hizo aparecer  una bolsa con el único pan de 200 pesos que aún le quedaba, me lo pasó, y no me dio  opción de rechistar.  Fue un gesto de desinterés y humildad que me conmovió.   

La segunda situación por la cual la recuerdo fue cuando mi tía murió, ese sábado en la tarde  después de  llegar en el carro de la funeraria, depositamos el ataúd en la sala, había pocas personas; mis abuelos y dos vecinas: doña Rosalba y luz Dary,  la noticia aún no se había regado, por lo que no había curiosos y visitantes,  las flores las traía mi esposa que llegaría en unas horas de Neiva.  Y allí, en un atardecer como tantos, con el sol  a punto de caer sobre las montañas y el canto de unos pocos pájaros en los naranjos, apareció Teresa por la puerta, pequeña, con su cabellera cana, susurrando para sí como siempre,  se acercó al ataúd, vio a mi tía en él, soltó unas lágrimas mientras decía

“nos dejó mi amita, lástima que se fue mi amita”

y dejó un pequeño manojo de flores moradas que había recogido del camino, o de algún potrero lejano, como lo hacía con las frondosa escobas que años atrás llevaba,  esperó unos minutos mientras rezaba algo inentendible y salió.  Murió poco tiempo después, las causas y los pormenores no los supe, me enteré uno de los tantos fines de semana en los que visitaba a los abuelos en el pueblo.  Aún tengo pendiente llevarle un pequeño ramo de flores moradas a su tumba.



Luis  siempre fue sordo por virtud, hombre de caminar pausado, rasgos indígenas francos,  con una piel blanca percudida por el sol, tenía ojos pequeños y vivaces  y una sonrisa tatuada en el rostro, hablaba y hablaba aún más que su hermana, solo que este lo hacía a ritmo lento, era común verlo entrar por el portón de la casa, saludarme con un efusivo “hola hijo” y sentarse en uno de los taburetes de la cocina a charlar y charlar en compañía de un buen café.    Hombre trabajador  de manos callosas, entregado a la tierra, de pensamiento simple pero práctico.  Presenció el decaer de mis tíos, y aun en los últimos días se le veía entrar en la casa  o si no,  golpear estruendosamente la puerta para entregar una de las dos yucas que había cultivado con esmero. 


Cuando  la casa estuvo sola, yo en ocasiones llegaba un fin de semana y veía el patio pulcramente desyerbado, había sido Luis,  alcancé a pagar tres o  cuatro  veces su trabajo, pero luego se perdió, pregunté por él y me contaron que lo habían llevado al ancianato para que terminara sus  días en  tranquilidad y comodidad.  Semanas después mi abuela me comentaba que  ya no estaba allí, que no lo soportaban, el encierro había despertado esa parte rabiosa que estaba guardada en algún lado, de modo que no veía ningún problema en darle con un palo a las monjas que lo cuidaban o escupirle cualquier palabrota inentendible al personal del asilo, al final optaron por dejarlo libre, como siempre había querido estar.  

Los años le cobraron factura,  además de sordo se estaba quedando ciego,  no recuerdo si tenía los ojos claros per se  o  las cataratas le daban ese color.  Seguía yendo a su labranza a cultivar no sé qué, comía donde los vecinos o en ocasiones en el ancianato (cuando el mal genio que le evocaba el lugar se lo permitía) y dormía en su casa  al borde del barranco.    En ocasiones lo veía pasar frente a la casa o me lo encontraba en la calle,   en otros tiempos era él quien me saludaba alegre, ahora tenía que ser yo el que me le paraba en frente, para que detuviera su marcha y me reconociera, o le tocaba el hombro para que enfocara sus ojos blancos pequeños y vivaces.  Sonreía sinceramente y en su jerigonza inentendible solo lograba acertar un “hola hijo” y “Neiva” o “niño” yo a todo respondía que sí, suponiendo que preguntara por mi trabajo y mi hijo. Se despedía efusivamente de mano, y seguía su camino con paso pausado y tranquilo.   Murió un día del 2013, luego de rodar por la pendiente que tanto había querido,  lo encontraron al borde de la carretera malherido, fue llevado rápidamente al hospital del pueblo donde en una camilla dejó escapar su último aliento.  El mismo terruño que durante años le dio su sustento fue el mismo que tomó su vida a cambio.  ¿Cuantos años tendría?  ¿80?  Si no hubiese caído, posiblemente hubiese llegado a los 100.


martes, 18 de julio de 2017

Do the bartman, bart simpsons superestrella antes de "the luxo"






¿Cómo hubiese sido el mundo sin los Simpson?
Posiblemente un estercolero peor que el actual, donde la hipocresía y el puritanismo barato nos tendrían hasta el cogote.
Por fortuna la amarilla familia americana apareció a finales de los ochentas y literalmente conquistó al mundo en la década de los noventas.
En Colombia la serie se estrenó en el año 1992, la daban los sábados a las 4 de la tarde por la cadena uno, cortesía de la programadora Cinevision, y desde ese momento, verla era tan importante como ir a misa los domingos o asistir a clase de matemática el lunes.
No sé hasta qué punto sus no tan correctos política y socialmente contenidos  estimularon en mí  el hecho de tomar el mundo y todas sus situaciones con un ligero toque de humor negro y algún comentario acido, y por lo mismo, siento un poco de pena cuando veo a las nuevas generaciones crecer bajo unos Simpson completamente desfigurados, remedos del pasado, que solo se limitan a pasar chistes gringos flojos y situaciones fácilmente clasificables como pamplinadas,  y aun así muchos creen que ello es una sutil sátira contra la sociedad americana.


Y fue en esos primeros años de la década de los noventas,  cuando pocos meses después de su debut, nos agasajaron con su álbum musical “sing the blues” cuyo tema principal “do the bartman” me llegó a la mente hace unos días, cuando alguna neurona psicodélica disparó el recuerdo de esa melodía, que con placer escuchaba en mi habitación mientras el resto del mundo disfrutaba ritmos muy tropicales típicos de las fiestas de mitad de año.



Una muy buena canción; hip hop/funk netamente noventero con  gran influencia de Michael Jackson.
Una faceta musical que había olvidado de Bart… mucho antes que tocara la gloria con “The Luxo”




video

lunes, 19 de junio de 2017

¿Celio o Macías-Prada?



Es por todos conocido que el Huila no es de los departamentos más prósperos del país (aunque debería), como bien dijo un amigo:

 -uno nota cuando entra al Huila, el asfalto de la carretera parece más áspero-

Y es más conocido por todos,  que nuestros representantes en el gobierno nunca han sido ni los mejores, ni los más útiles, ni las más representativos (no, el presidente Misael Pastrana no fue un buen ejemplo, ni tampoco su hijo Andrés Pastrana)

Pareciera que hemos aceptado la famosa frase de Turbay “llevar la corrupción a sus justas proporciones” y la hemos aplicado a nuestros notables representantes; por mucho que roben y roben al pueblo, cada cuatro años los opitas siempre seguirán  votando por los mismos Villalvas, Gechems, Losadas, González o Andrades,  igual, si ya tuvimos a nuestro embajador de la india, cualquier cosa después de él es ganancia.

Pero algo está ocurriendo;   en los últimos años  algunos de nuestros representantes están adquiriendo notoriedad,  y no por el hecho de  lograr el anhelado desarrollo de nuestra región,  ni por presentar y llevar a buen final proyectos en beneficio de los habitantes de la tierra del alto magdalena,  se están dando a conocer por los desaguisados (iba a escribir estupideces pero pensé que sonaría feo y lo omití) en sus declaraciones (solo declaraciones porque de hechos y acciones poco se ve),  sacaré del ruedo al senador Hernán  Andrade y Rodrigo Villalva que por ahora parece que están más interesados en ganar indulgencias electorales para el próximo gobierno que en otra cosa.  Los otros que no nombro, pues no los nombro porque ni fu ni fa.

El tema se centra en dos personajes:  el senador Ernesto Macías y el representante a la cámara Álvaro Hernán Prada.    El primero  por sus comentarios en el congreso, muy propios de un capítulo del chavo  y el segundo por su uso de las redes sociales,  cosa peor, pues el primero puede decir que ante cualquier cosa “se me chispoteo” pero el segundo se supondría que tuvo tiempo para pensar antes de escribir y publicar, pero es probable que lo primero le quede difícil y solo se limite a escribir y publicar.

Ambos miembros del centro democrático, partido caracterizado por depender en todos los aspectos del carisma de su jefe Uribe, y que está condenado a desaparecer máximo en unos 25 años (cuando Uribe muera de viejo) ya que él es el cerebro, corazón y alma, sin él todos son una masa amorfa, sin sentido del tiempo y el espacio.

La gota que derramo la copa, vino de Prada cuando luego del atentado en el centro comercial andino,  soltó su ímpetu bestial (por lo bestia) en redes sociales, dejando escapar su verborrea insulsa, superficial  e incendiaria,  mostrando  lo más vulgar de su mentalidad política:  el oportunismo político a expensas del dolor y el terror tras un acto de violencia.  No fue el único, muchos siguieron su ejemplo (la mayoría de su corriente política) incluso algunos tan chocantes como el pastor evangélico y YouTuber Ortiz, que como buitre se acercó al sitio de la tragedia a dejar su granito de odio disfrazado de indignación.

En la columna de opinión del diario del Huila, nuestro ilustre representante a la cámara trató de tapar la cagada con unos párrafos donde condenaba los actos terroristas, pero rematando con una increpación a todos los que le habían acusado de oportunista y miserable,  ni eso lo supo hacer bien, una cosa es fijar una posición frente a actos terroristas, y otra aprovecharse de ellos para realizar arengas políticas y de oposición.

Uno como huilense siente vergüenza al saber que estos dos personajes son los que nos representan, que son nuestra cara y voz ante la nación,   es una lástima que estén en ese sitio gracias a la estrategia un tanto maquiavélica pero legal de las listas cerradas,   pero como tendremos que soportarlos por otro año y medio, no queda más que decir que los opitas no somos como ellos, que somos gente amable, con ideas,  que queremos nuestro país y que preferimos que nos  identifiquen  con el celio del programa “ordoñese de la risa”  y no con estos esperpentos.




Nota: dicen las malas lenguas que las altas esferas del poder del centro democrático andan buscando ingenieros de sistemas que les diseñen una aplicación que les permita detectar los errores pendejos en sus publicaciones…no lo han encontrado

miércoles, 31 de mayo de 2017

Sin título No 5: "Las piernas llevan mi carga, mi espíritu lo dejo a la voluntad de los pies"

fredy polo

Siempre viene a mi mente el caminar.  
Camino siempre, a toda hora y en todo lugar,   camino en las mañanas antes de que el sol salga entre las montañas, cuando el trinar de los pájaros es insoportable y el firmamento es un desconocido lienzo de estrellas y planetas,  Insondables, destellantes y fugaces.  
Camino en la mañana, cuando el sol ya está alto y es cubierto por discretos cúmulos de nubes.  Camino por caminos serpenteantes que se pierden entre bosques y llanuras de hierba gigante.   Camino con el inclemente calor sobre mis hombros, desvaneciéndome en sudor, con la mirada puesta en el suelo de piedras ardientes. 
Camino en las tardes, por la sombra que dejan los arboles de troncos gruesos y ramajes frondosos  para luego perderme en terrenos de humedad crepitante, acompañado por las voces de los grillos y las  tímidas ranas.   
Camino por rocas resbalosas, por espacios asfixiantes de vida.  Como también puedo caminar por amplios senderos  solitarios, que conducen a ciudades y hogares, todos ellos desconocidos, acogedores  y cálidos.   No son para mí,   yo siempre busco el ocaso, donde las nubes se arremolinan furiosas sobre el sol descabellándose en tiras rojas y amarillas sobre un fondo azul celestial.  
Camino en pos de la primera  luz de las  estrellas,  del sonido de las aves despidiendo el día.  De la brisa que se levanta de algún lado y barre el polvo pisoteado, camino al amparo del aroma de la cena en casas al borde de mi vereda,  camino en el silencio del anochecer,  en busca de las sombras nocturnas, aquellas que se escabullen por todos lados y susurran secretos místicos  innombrables.  Las piernas llevan mi carga, mi espíritu lo dejo a la voluntad de los pies.  
Quisiera nunca parar,  nunca dejar de avanzar,  conjugar cada paso que se da en  cada metro recorrido,  todo es nuevo, todo cambia, nada es estático, todo nace y muere al poco tiempo.  
Camino porque soy de aire y la quietud asesina mi esencia.  
Y en ocasiones deseo correr, cual demente sin causa y perderme en los  espacios vacíos que va dejando la soledad.  
No quiero más la cárcel del acomodo,  no quiero el dolor de mis huesos estáticos, no quiero la repetición de los días y las noches sin fin, sin principio aparente.  No quiero ser parte del engranaje, del complejo y absurdo sistema. 
Solo quiero salir y caminar, sin que nadie me detenga, sin que nadie se interponga,  caminar hasta que los zapatos de fundan con el asfalto, hasta que los pies maltrechos sangren y desaparezcan, hasta el punto en el cual ya no necesite nada para caminar,  tan solo unas alas invisibles para alzarme en la noche y volar a la inmensidad. 

domingo, 30 de abril de 2017

Hassam y los médicos




Revisando mi muro de Facebook y escuchando los comentarios de algunos compañeros de trabajo, me pico el bichito de la curiosidad de ver el último video del humorista colombiano Hassam,  que al parecer estaba causando indignación en el gremio médico.

No soy fan del comediante pero cuando quiero reírme de cualquier pendejada pongo sus videos o si estoy desparchado un sábado en la noche espero su presentación en “sábados felices”.

Sin mayor expectativa le di play al controversial video y… pues vi lo que se supone que tendría que ver;   una parodia muy a lo colombiano de la atención en salud: caricaturizaciones del equipo médico  (como se esperaría en este tipo de material) el desgastado cliché de “las locas” o “maricas” sin lo cual ningún chiste tiene gracia (le faltó el negro y el pastuso) abuelitos despistados sirviendo de extras y la insoportable canción de moda. Es más,  no le vi gran mérito a la producción del video,  pues era la escena típica en una sala de espera de un hospital.

El embrollo se formó al parecer porque había dejado en el aire la idea de que aparte de la responsabilidad del gobierno, gran parte del problema del sistema de salud  recaía en manos de sus ejecutores, desde el celador hasta el medico “loca” que atendía.  Un chiste flojo, algo de humor negro, y si, algo de desinformación…pero… al final de cuentas eso era lo que se supondría vería,  en realidad no esperaba la superproducción académico-filosófica que abriera un nuevo campo del saber.
Muchos médicos se indignaron (somos el país de los indignados, después del futbol es nuestro deporte nacional) y hasta donde vi, respetuosamente le reclamaron por sus distintas redes sociales.

Me sorprendí por sus respuestas, para ser una persona inmersa en el mundo del espectáculo parece que se tomó muy a pecho los comentarios (tal vez nunca había tenido tanta audiencia) y con frases descalificativas encendió más la hoguera;  expresiones como:  “creídos y maricones” “estudie otros 6 años más” o simplemente comparándoles con “ñeros” y rematando con una observación en su última presentación en sábados felices, donde sugería que si nos indignábamos nos indignáramos por algo de verdad importante, no por un simple humorista.

Quise entrar en la onda de la indignación, pero me di cuenta que Hassam no tenía la culpa,  a efectos prácticos, él, su video y los miles de seguidores-opinadores, más que reflejar el fallido sistema de salud, simplemente reflejaba al colombiano de a pie: el que cree que con su descuento de salud y pensión paga los honorarios de los profesionales de salud (el que no entiende de donde viene y para dónde va la plata nunca sabrá como lo están robando), el que cree que con dos billetes de cincuenta mil  compra la conciencia de cualquier persona,  el que primero insulta y luego exige un trato digno,  el que se siente estafado con un acetaminofén o un ibuprofeno pero que sacrifica medio sueldo en una bebida que termine en “life”,  en el bebedizo de cualquier brujo o en la pasta que formula la vecina de la esquina, el que se retira de manera voluntaria porque lo que se ordena (si dejan) no es lo que el medico considere sino lo que él cree pertinente…en fin., es una verdad innegable que el sistema  no es el mejor,  pero caer en el facilismo de inculpar a los profesionales de la salud es solo muestra de la ligereza de pensamiento, mal pandémico en el país. 

Tal vez a muchos les parezca exagerada la reacción del gremio de la salud ante un simple video, pero tal vez todo se deba a ese continuo estado  de tensión y paranoia en el cual nos encontramos inmersos quien en esto trabajamos a tal punto que ya no aguantamos ni un chiste.

Pero es que saber que de no cambiar las cosas este sistema de salud inevitablemente colapsara (por mucho que lo nieguen los ministros y el presidente) produce cierta “palpitadera en la sien”, y ser conscientes que un fallo en este sistema se traducirá en muertes en las que pueden estar   incluidas personas como Ud. y yo,  sin contar claro está, que de sobrevivir será más viable vender arepas en una esquina que seguir ejerciendo como profesional de salud en este país del sagrado corazón, dadas las garantías que ofrecen, casi que rompe el aneurisma que todos llevamos dentro,  y no sé, da cierta putería  que de las pocas personas que comparten esta ”epifanía”  y que han saltado las trabas mentales causadas por la muerte del último gran cantante vallenato o de los últimos 10 minutos que jugó James en el futbol europeo, vengan y con un video  lo mas de gracioso (porque es gracioso) a achacarle la culpa de todo a quienes de otra forma también son víctimas de este negocio llamado sistema de salud colombiano.

Tal vez deberían darle el collar de arepas a Hassan pues con sus personajes ha reflejado perfectamente nuestro país.  Un país manejado por algunos “Proculos rico”, que todos sabemos dónde están sentados y a qué horas sesionan,  administrado por muchos “Rogelios pataquiva” que construyen un puente en cinco años,  convocan marchas de principios bíblicos o en el caso de la salud,  conjuran infecciones y enfermedades desde memorandos en su escritorio,  condenan con base en lo que no entienden o roban a costillas de demandas por “fallidas”   anticoncepciones, y por ultimo sustentado por miles…no, cientos de miles…no, millones de “Güevardos” que se creen cuanta cosa les dicen.


Por último dejaré la frase que más gracia me causó “si no le gustan los médicos, estudie seis años y cúrese ud mismo”