latecleadera

miércoles, 28 de febrero de 2018

Federico y Catalina mirando la luna





un breve adelanto del próximo libro, junto con algunas de sus ilustraciones.
(aún sin título,  ¿alguna sugerencia?)




" Así como había noches de tormentas e invierno, también había noches de verano,  generalmente   eran antecedidas por tardes de calor seco,  con nubes esporádicas recorriendo rápidamente el cielo,  perdiéndose sobre  las montañas del horizonte.

Catalina tenía el cabello negro  recogido en  dos trenzas  que llegaban a la mitad de su espalda.   Sus   ojos eran pequeños y rasgados y una multitud de pecas adornaban  sus mejillas.

En esa noche de verano David no salió  porque tenía inflamadas las amígdalas y solo quería estar metido en la cama;   Didier había viajado con su mamá a la capital;   Kiko,  Abelardo,  Fernando, el pillo mana  y Milton  jugaban  un partido de futbol en la calle   unas cuadras más  abajo  de la casa de Federico;  Wilson y William aún no habían llegado a pasar vacaciones donde sus abuelos.    Felio ya estaba muy grande para jugar con ellos,   Juanito  estaría viendo una película en la tv,  Juan Pablo y Dilmer  vivía a las afueras del pueblo.  Carolina no salía más allá del frente de su casa,  Marcela acompañaba a su mamá en su almacén,  Fran hablaba con los adultos en la farmacia que quedaba en su casa y Francisco  posiblemente estaría castigado por alguna travesura.

Esa noche solo estaban Catalina y Federico en la calle de la cuadra, en compañía de  tres perros vagabundos, un gato en el techo  y varios grillos ocultos tras las piedras.

Jugaron un rato parqués,  cuando se aburrieron de tirar los dados   empezaron a caminar sobre los muros del  hospital  haciendo  equilibrio  y compitiendo sobre quien saltaba más lejos.  Luego se cansaron de eso, se sentaron en uno de los andenes y levantaron la mirada al firmamento.

La luna llena estaba en lo alto y nubes pasajeras  cruzaban frente a ella.

-         - Mira cómo se mueve de rápido la luna -

Dijo Catalina

-         -No es la luna la que se mueve, son las nubes -

Contestó Federico inseguro.

Permanecieron un rato con la mirada puesta en ella, observando su brillo y sus manchas misteriosas.

-        -  Si son las nubes las que se mueven,  ¿Por qué la luna estuvo sobre las montañas  cuando anocheció y ahora está en lo alto del cielo? -

Preguntó catalina

-         - Porque  la luna se mueve  despacio,  mucho más despacio  que las nubes -

Contestó  con voz baja  Federico

-        -  ¿Y qué hace mover a las nubes tan rápido? -

Preguntó catalina con el cuello adolorido por tener tanto tiempo extendida la cabeza.

-          -El viento mueve las nubes -

Contestó Federico asombrado por la rapidez de su respuesta

-          -¿Y quién mueve al viento? -

Preguntó nuevamente Catalina,  ahora tirada boca arriba en el andén.

Federico quedó en silencio un largo rato,   meditando  la pregunta,  llenándose la cabeza de porqués y para dóndes.

Finalmente contestó con la mayor sinceridad posible

-          -No sé -

Pensó un ratico más y completó:

-         - Debe ser algo que llega con la noche,  en la noche el viento es más fuerte, más frío,  levanta los tejados y mueve las ramas de los árboles,   a veces aúlla como los perros cuando están tristes.   Mi mamá dice que me tengo que proteger de él…  del sereno… tal vez sea eso lo que mueve al viento,  el sereno, sea lo que sea. -

Luego mamá llamó a Federico para que entrara y se acostara y Catalina tomó rumba a su casa  donde  su papá la esperaba parado en la puerta hablando con los vecinos,  mientras,  los grillos entonaban canciones al sereno, que daba fuerzas al viento para que este moviera las nubes en lo alto y frenaran el rápido paso de la luna por el firmamento."