latecleadera

lunes, 26 de septiembre de 2016

¿si o no?




Veamos como es la cosa o como entiendo eso del sí y no al plebiscito

Colombia desde hace más de medio siglo esta engarzarzada en una guerra, o mejor, en un conflicto armado - porque este es el país de los eufemismos-   con grupos guerrilleros, y de estos el más viejo y más fuerte ha sido las farc.

Según cuentas alegres este conflicto ha dejado cerca de 8 millones de víctimas distribuidas entre  muertos, secuestros, desplazamientos, violaciones, torturas y más.

En múltiples oportunidades se ha tratado de dar fin a esta carnicería  pero por muchas razones no se ha logrado,  y según el gobernante de turno dicho conflicto aumenta, aminora o simplemente cambia de mascara.

Hace unos meses el gobierno actual al fin logró lo que casi tres  generaciones no creímos posible, un acuerdo entre el gobierno y las farc   para el cese al fuego, la entrega de armas y el ingreso a la vida civil de estos últimos,  algo tan bonito que uno hasta ni lo cree.  De  estos  diálogos salió un acuerdo final,  que será enviado a votación nacional para ver si el pueblo colombiano lo aprueba o lo desaprueba respondiendo una simple pregunta:

“Apoya Ud. el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera.”

La pregunta aparte de ser muy bonita se ha prestado para controversia, pues como el acuerdo es un mamotreto de 270 páginas que en un país con promedio de lectura de 1 o 2 libros al año,  muchos no lo leímos (ni leeremos) de modo que muchos no sabremos qué es lo que estamos votando.



Tengo que decir que en caso tal que dicho acuerdo  no se avale, no sé qué pasara;  si todo se acabara, si se inicia de nuevo, si se cambian algunas cosas o si igual,  siguen como si nada. Es que eso es lo que pasa cuando uno  no lee las cosas.

De todas formas, gente que si quiere su país, si se tomó la molestia de leer todo el cuadernito  y han tratado de explicarnos  de la forma más simple a todos los que sufrimos de pereza intelectual que es lo que  acordaron este par de señores.

Muchos de los que votaran por el sí lo harán bajo la falsa percepción de que efectivamente con la firma de este se lograra la paz tan anhelada por todos,  y en cierta forma, la publicidad dirigida a ello está enfocada en este sentido.

Pero eso es falso,  la paz no llegara con este acuerdo, y es probable que se necesiten muchos años (una nueva generación, pues ni esta:



ni esta:


 esta tampoco promete mucho


 solo guardamos esperanza en esta:


para alcanzarla. 

Con el sí solo estoy avalando los pactos que el gobierno y la guerrilla de las farc acordaron para no seguir en la lucha. 

Si esto se logra, aun quedarían pendientes por  acabar (por los medios que sea) los otros grupos delincuenciales que existen en Colombia, como lo son el eln, las bacrim, las células de las farc que no se acogerían al desarme, la delincuencia común y los más peligrosos de todos…los políticos, principalmente los del senado y congreso.

Eso sin contar que sería necesario acabar con la inequidad social, mejorar la salud, la educación, una buena alimentación y más problemas que si no están resueltos  no permiten que nada marche como debe ser.

Pero ante esto, vale la pena votar por el sí??? Si la guerrilla de las farc, que es la que más daño a causado a lo largo de la historia logra desarmarse - así sea solo la mitad-  representarían cerca de 8000 mil combatientes que se reintegrarían a la sociedad civil,  8000 guerrilleros que dejaría de extorsionar, secuestrar, emboscar, asesinar y más cosas que ellos saben hacer. 

Ante esto sonaría lógico votar por el sí.



Pero no, parece que la cosa no es tan simple.  Para los que si leyeron los acuerdos, muchos consideran que estos son claramente revanchistas a favor de este grupo armado, que da demasiadas garantías a sus integrantes, que no hace justicia con las víctimas y que premia a sus cabecillas.  En pocas palabras que el gobierno se dejó meter los dedos en la boca…pero eso no es algo extraño,  una de las características del gobierno es dejarse meter los dedos por todos lados a toda hora,  es un pésimo negociador, como en el caso de Nicaragua, y es incapaz  de llegar a acuerdos justos como  en los casos de los reclamos de los educadores y el sector salud.

Pero como era una negociación uno sobreentiende que en ellas por regla general es difícil que las dos partes salgan ganando en proporciones iguales, siempre hay una que se lleva más que otra, parece que este fue el caso de las farc.

El principal argumento que he escuchado a favor del no es la ausencia  de eso que llaman justicia ante los actos miserables que por años dichos personajes cometieron (me refiero a las farc) y tienen razón.  Que una paz  con impunidad no es una paz…aunque ya sabemos que lo que se juega aquí no es la paz como tal,  y que  las farc nunca han tenido una verdadera voluntad para el desarme, lo cual también puede ser verdad, dudo que el 100 % de sus integrantes acepten los acuerdos, (aunque en teoría en la última convención guerrillera expresaron lo contrario)

La gran mayoría que va por el no,  exige o sugiere que los integrantes de estos grupos  paguen con cárcel sus delitos y de manera efectiva  reparen todo el daño causado…  pero eso es lo que se ha pretendido hacer desde  décadas, hacer que ellos paguen sus culpas  y a la fecha no se ha logrado… de allí vino lo de los diálogos, si dos fuerzas se atacan mutuamente y ninguna de las dos es derrotada, en cierto punto se cansan de esto y deciden llegar a un acuerdo,  donde necesariamente se tienen que dar ciertas dadivas. 

Todo aquello que piden los que van a favor de no:  justicia, reparación, cárcel, perdón y más es lo que se obtendría en una rendición;  por razones que desconozco el gobierno no pudo acabar por la vía militar con las farc, a pesar de contar con los medios, el dinero y el personal.    Es que en cierta forma la guerra es un buen negocio, no sé en qué puesto estará, pero la guerra junto con el narcotráfico, la prostitución y la religión  hacen parte de los negocios más rentables del mundo, como quien dice, el mundo gira en torno a las putas, los curas, los traquetos y los matones.

No hay otra forma de hacer que esta gente haga lo que exigen los del no, (y menos las farc caracterizada por su cinismo)  de modo que si queremos que estos se entregue bajo estas condiciones, necesariamente toca hacerlo  a punta de fuerza, y la fuerza en este caso está representada en balas, y las balas están representadas en muertos y los muertos representan finalmente la victoria.   Ese sería un buen argumento a favor del no,   el problema es que las balas no se disparan solas, tiene que haber alguien tras el gatillo, y este alguien siempre es un joven,  los militares son los hijos ,  hermanos,  esposos y amigos de los colombianos,  y si,  ellos también caen entre el grupo de los muertos.    Las farc también están formadas por colombianos, las farc están formadas por hombres (muchos detestables como ese grupo de hps que se sentó a dialogar en la habana)   que también son amigos, esposos, hermanos e hijos de colombianos;  las farc también están formada por niños en el sentido literal de la palabra, por mujeres y no sé si habrá ancianos,  en fin todos los muertos que se necesitan para llegar  a una paz sin impunidad o a una idea acertada de justicia, son muertos colombianos, y probablemente y por cuestiones estadísticas, uno de ellos puede ser su amigo, su hermano, su esposo o su hijo. Es que la muerte no repara en gustos.

Si me preguntan si deseo votar a favor de ciertas prebendas que obtendrán estos personajes a cambio de evitar muchas muertes, yo diría que sí.   No me indigna que ocupen algunas curules del senado o congreso, igual es un organismo tan corrupto que cinco o seis delincuentes más no marcaran la diferencia, 

Si me dicen que tengo que pagar para mantener a estos reinsertados como premio por sus fechorías, igual, de todos modos pago por las balas y los rifles que se utilizan para matarlos, las balas no crecen en cultivos, y de todas formas siempre terminare pagando impuestos, bien sea para recrudecer la guerra o financiar la paz.

Si me preguntan si no sentiré rabia al ver a estos tipos por la calle como si nada haciendo campaña política, diré que sí que me  molestara y mucho, pero más que ver algo malo en ello veo algo bueno,  por primera vez en la vida podre con mi voto decirle a estos personajes que nunca creí en su prédica revolucionaria  ni en su ideal de ejercito del pueblo, cosa que nunca  podré hacer mientras ellos estén escondidos en el monte.

Los otros argumentos a favor del no ni siquiera los tomo a consideración,  cuando me hablan de castrochavismo o la agenda gay de la habana, solo siento que escucho a un idiota. Los gobiernos de izquierda parecen no ir muy bien, el marxismo quedo en el siglo pasado  y cada cuatro años los colombianos tienen la opción de reordenar su país con el voto,  el socialismo actual latinoamericano, si es que existió, murió con Chávez y con el petróleo,  y nuestro modelo de gobierno actual no es el mejor,  si no me cree vaya y saque una cita médica y me cuenta.  Lo de la agenda gay solo es el delirio de un montón de fanáticos religiosos hambrientos de poder.

Las razones a favor del sí en algunos momentos dan la impresión de ser derrotistas, y las razones del no parecen asentarse en el amor patrio…

Pero… ¿Quiénes empuñan las armas para hacer cumplir la justicia y acabar la impunidad? ¿Los hijos de los políticos? ¿Los hijos de los cabecillas guerrilleros?¿ O sus hijos, sus hermanos, sus esposos o sus amigos???


Es una lástima que el internet no permita experimentar el olor de la muerte…de ser así, muchos pensarían diferente.


martes, 20 de septiembre de 2016

Onírico botánico al anochecer


fredy polo


En un mundo alterno, en una realidad ajena, en una vida onírica yo era lo que en algún momento quise ser.

Era joven (sin que ello quiera decir que ahora sea viejo)  pero sin lugar a dudas aun corría por mi ser esa energía vital y aventurera tan usual de los años post adolescentes. Una mente ingenua y arriesgada en busca de impregnar su cuerpo de experiencias  mil.  Algo que necesariamente aún no tiene por qué ser ajeno.

En algún momento de la historia me vi recorriendo lugares desconocidos mas no peligrosos, un aventurero más: montañas inmensas, caminos eternos, ciudades distantes, sonrisas desconocidas, el frio que siempre entra por las aberturas de las ropas e impregna la piel con una exquisita sensación de incertidumbre, un frio que cala los huesos y es el mismo que desvela el sueño del hombre que por su propia decisión duerme en cualquier lugar.  Una somera sensación de vacuidad, de no ser nada, de ser una brisa recorriendo espacios sin descanso, de ser en el buen sentido de la palabra un demonio, un ser etéreo, un ser de soledad bien llevada.   Así me vi, joven y sin camisa, con el pelo enmarañado, con la barba espesa y larga.   Qué hice en aquellos lugares, con quien hable, qué comí, es un completo misterio, el sueño se diluye en situaciones sin sentido, da saltos, se profundiza y  luego flota en una pre conciencia  al borde del equilibrio.   Finamente regreso de mí peregrinar, no sé si con deseos de retomar otro camino o de echar raíces.  Aparezco una tarde próxima al anochecer  o en una madrugada incipiente.  Hay pocas personas,  algunas  simplemente se limitan a sonreírme y me saludan.  No hay estrellas, no hay sol, solo hay unas nubes acogedoras que cubren todo con una luz opaca, como si se tratase del preámbulo de un eclipse.  Todo  está tranquilo, hay paz por todas partes, no hay dolor, no hay miedo, no hay odio. Aparezco de la nada materializándome de una ráfaga de aire en uno de los brazos del parque, el samán me saluda con una escasa lluvia de hojas.  Alguien me dice algo, yo respondo algo, una charla sin importancia.  Todo parece joven, no sé si aún están los antiguos crotos, pero estos aún son pequeños, hay verde de vida, hay abundancia vital organizada.  Camino tranquilamente a casa, las calles limpias y solitarias repiten el eco de mis pasos, alguna bombilla de luz blanca, casi azul,  se enciende en algún poste,  todo es tan corriente, tan familiar, como si nada hubiese pasado.

La puerta de la casa está abierta, nunca está cerrada para mí, a pesar de llegar como un visitante, como un extraño,  como un niño de cuatro años antes de tejer historias en sus paredes.   Entro,  tía se escucha en la cocina, me ve y me saluda con cariño, de algo hablamos, cosas cotidianas, es joven aun, su cabello aun es oscuro  y su voz retumba al compás de sus carcajadas,  tiene ropa de tela gruesa y cálida,  no veo a los perros, aun no es su tiempo,  tío aun no llega del campo. La noche ya casi cae.  Salgo al patio.  Ha cambiado.  Soy consciente que ha pasado mucho tiempo, que cuando partí el mundo del ahora partió conmigo y con él el recuerdo que llevo de todo,  esta es una nueva historia, un cruce de posibilidades.  El árbol de hojas blancas que antaño se levantaba contra la tapia y que a lo lejos enredaba sus ramas con los cerros desnudos y sobre los cuales posiblemente sobrevolaran los platos metálicos primigenios ya no está,   esa es una señal temporal de donde pudo dividirse aquella realidad,   en su lugar está el gólgota de hojas blancas que hace unos años sembré,  pero ya es un árbol fuerte, ha crecido tanto como su antecesor, pero a diferencia de este, no es un solo tronco sino una ramificación de maderos saludables, es imponente.   El árbol viejo del centro aún está en su sitio, evadiendo la muerte, con sus ramajes llenos de insectos y con flores ocasionales,  pero cerca a él parece ser que están los restos de otro árbol que pudo ser este mismo en una extraña transposición de realidades,  un solo tronco pudriéndose lentamente dejando un espacio vacío y de claridad en el jardín,   yo me pregunto por qué se secaría, mientras tía me explica algo  y me enseña los nuevos árboles y las nuevas plantas que han nacido, indiscutiblemente el patio ha cambiado, el antiguo arquetipo  fue roto y uno nuevo, no mejor pero tampoco peor está en su sitio. No me altera esto, es la respuesta de la casa y sus habitantes a mi ausencia, es su nueva realidad que no interfiere en nada con su esencia, es igual a estar en un sueño.  Luego voy a la pesebrera y veo al viejo naranjo, aún está en pie, me alegro por ello, aunque muchas de sus ramas secas se elevan  a la noche, pero sigue vivo, como un testigo del pasado y del futuro que no fue pero que traje conmigo. 


La noche cae, el sonido de las campanas, la brisa que mueve las ramas, el canto de los grillos, las estrellas en lo alto, alguna llave dejando escapar un incipiente chorro de agua en una casa vecina, tía preparándose para salir, yo allí, preparándome para ser el niño que sueña, el adolescente que sueña,  el hombre que sueña….luego despierto.


* serie "oniricos" versión prosa.  inedito 

Persepolis y la teocracia colombiana


En las ultimas semanas ando tan corto de tiempo, que  he cambiado  muchas horas de sueño reparador por solitarias y absolutamente necesarias horas de lectura, lo poco que escribo queda desperdigado en notas inconclusas  y archivos de pocos kilobytes, que vaya uno a saber donde quedaron guardados.

Y en este idílico  estado, cuando las palabras escritas se diluyen en cabeceos y ensoñaciones, por cosas que uno no se explica, en cuestión de pocos días me llegan distintos enlaces tanto de textos como de videos, donde entrañables amigos me exponen, lo que  supongo, a su parecer, son justas razones para justas causas.

Por cuestiones de salud mental siempre trato de evitar la política, y como mi salud mental no esta muy bien casi siempre trato de meterme con la religión, y como por estas fechas esta de moda un insoportable contubernio entre las dos, antes que el sol se levante tomo la cámara y me filmo despeinado y taciturno, me extiendo en el parloteo infringiendo las normas básicas de la contemporaneidad virtual, y con la edición de un niño de preescolar armo este video.

una breve reseña de un libro, un extenso comentario de la realidad.