latecleadera

miércoles, 27 de julio de 2016

Arte hogareño

pintor: Joel Espinoza

Lejos de las corrientes artísticas predominantes y de moda en Europa y Norteamérica, las abuelas tenían  cierto gusto particular por determinadas obras de arte.  Tal vez tratando de emular una lejana idea de elegancia vista en alguna casa patronal, era normal decorar las casas de paredes de bahareque y techos tiznados por el hollín del fogón de leña, con unos pocos cuadros de temática reiterativa que bien se amoldaban a los preceptos  del catecismo católico o que simplemente llenaban el vacío que quedaba entre el espejo que lo miraba a uno desde arriba y el almanaque de la tienda más famosa de la región.    No eran lienzos ni acuarelas enmarcadas en lujosa madera, si no laminas compradas en la feria anual a los vendedores que estacionaban sus cacharros en las calles  empolvadas, que solo   dejaban  paso a los caballos montados por jinetes ebrios  y vaya uno a saber si también a la procesión del santo del día.   No sé  con que tinta y papel elaborarían dichos cuadros,  pues a pesar del paso de los años  y de estar expuestos a la inclemente luz solar que caía en los corredores de las casonas,  guardan esa vitalidad en sus colores,  solo opacada por el polvo curtido que se acumulaba en el vidrio que les protegía.

Estas son las que más recuerdo:

La muerte del réprobo

pintor: Joel Espinoza

Parece  que la idea original vino de los trazos del pintor español José María Romero y López  a principios del siglo XIX,  donde retrata la buena y la mala muerte del duque Montpensier, aunque guardo mis dudas al respecto, la idea del buen y el mal morir es una temática muy frecuente dentro del culto cristiano y principalmente el católico, por lo que creo  deben existir versiones anteriores de dicha obra.  



Existe una versión más caricaturesca  hecha por el pintor antioqueño Emiliano Villa a finales del siglo XIX, que se asemeja más a las pinturas de las casas viejas.


A mis manos llegó un pequeño cuadrito de 30 x 25 cm que estaba oculto en el fondo de un baúl de ropa vieja, mi tía abuela tal vez lo consideró demasiado diabólico para sus gustos, a pesar de la carga moralizante de su contenido, y desde el primer momento en que lo vi quede absorto por sus imágenes,  eran la representación exacta de lo que creía eran los seres del mas allá. El demonio delgado y con la expresión picaresca aún se logra colar en alguno de mis sueños.




La nueva Jerusalén



Desconozco quien fue el autor de esta pintura, por las características de sus dibujos es probable que saliera de los talleres creativos de alguna editorial católica de los años 40 o 50.   Es  un bloque indigesto de humanos que indiferentes se dirigen a la perdición o al paraíso.  Hay algo extraño en esa imagen, recrea la vida de cualquiera de nosotros como un tránsito sin valor por un sendero sin sentido;  la Jerusalén celestial en lo alto, algo difusa y alejada  y un infierno a tiro de mano, con dragones y fuego a nuestra espera,   es como un gran mural romano, como un exquisito comic underground.

Mi bisabuela lo tenía enmarcado y entronizado en la sala de la casa de la finca, cada vez que viajaba allí, era obligatorio quedarme unos minutos degustando ese cuadro, sobrecogedor, delirante.  Al morir mi bisabuela y venderse  la finca,  creo que el cuadro viajo al pueblo, desconozco si aún existe.



Dios enojado


Esa imagen llegó a mi casa por algún desconocido conducto, era un afiche de la mitad de mi tamaño que ya había visto en varias casas viejas.   Mi tía decidió no enmarcarlo ni pegarlo en ninguna pared, la imagen del tipo barbudo mirando feo desde un cumulo de nubes chocaba un poco con el dios amoroso que profesaba, mas sin embargo si me servía como advertencia para no olvidar aquello del “temor a Dios”.   por unos años lo pegué en una de las paredes de mi habitación;  donde bien podría estar la imagen de una estrella de rock yo tenía a Yahveh todopoderoso mirándome feo… y no me asustó, eso fue lo más cercano que tenía a un afiche de Megadeth o Ironmaiden,  por desgracia lo perdí.


La ultima cena


Original de Leonardo Davinci y con la cual Dan Browm montó una historia toda loca de estirpes cristicas y sociedades secretas... aunque para ser sinceros,  si hay cosas raras en ese cuadro: el Jesús indiferente atento a su comida, el Juan que indudablemente es una mujer, la mirada de Pedro, la expresión de Judas, en fin, cada personaje tiene impresa su historia que a todas luces nada tiene que ver con la sacrosanta idea de la ultima comida de Jesucristo.  Sería un ejercicio creativo muy interesante recrear lo que ocurrió en esa pintura cinco minutos antes y cinco minutos después de la instantánea…sería una locura.

Después supe que esta pintura era casi obligatoria en todo hogar, no tanto por su contenido evangélico sino por una superstición que decía que tenerla traía buena suerte al hogar, al parecer los dioses lares se transformaron en arte.  La mía, la de la casa viaja,  aún está allí, en el suelo, pues la piola que la sostenía se reventó y este individuo no ha tenido la decencia de volverla a colgar en su sitio


El cuadro de los tenderos


Recuerdo haberlo  visto en dos o tres tiendas, como señal de advertencia hacia parroquianos sin dinero.  A un lado un gordito de peinado y look republicano con sus cajas repletas de dinero y con una afable expresión que dice:  “yo no fio”  al otro lado un tipo que se parece a mí cuando en el trabajo se pasan de los dos meses sin pagar…algo que por desgracia se ha vuelto muy frecuente.


La niña de la espina


Por regla general siempre estaba en alguna habitación, una pintura inofensiva, algo simplona pero bonita;  una niña de no más de cuatro años, desnuda, sentada en la hierba mirándose la planta de uno de sus pies.  Muchos decían que era una espina que se le había clavado, otros una hormiga que le había picado, otros que se estaba contando los dedos, pero en realidad parece  que lo que la agraciada niña hacía era sacarse niguas…y se le conoce en toda América como “la nigüenta” y era o es considerada como un amuleto de buena suerte (no sé qué le ven de suerte el hecho de tener niguas en los pies) aunque parece que la idea original viene de una escultura romana del siglo I antes de cristo, que representa un niño sentado sacándose una espina del pie.


Niño llorando


Personalmente nunca le vi gracia a esos cuadros de niños llorando, pobres y miserables desarrapados con la expresión afligida y los ojos llorosos mirándolo a uno fijamente como envidiándole  su energía,  pero entre el circo de niñas con niguas y demonios jalando de moribundos esto era lo de menos


Las originales eran obra del pintor italiano Bruno Amadio nacido a principios del siglo XX, el cual creó una serie de 27 retratos de niños llorando,  las malas lenguas y las lenguas envidiosas dicen cuanta barbaridad del autor,  que se hizo famoso a costa de estos cuadros acusándole de no sé cuántas maldades.  Y al mejor estilo de los charlatanes de la mega paranormal, se tejieron historias rocambolescas alrededor de ellos, a tal punto de ser considerados como cuadros malditos por el grueso de población que se cree cualquier cuento.


Jesus con la cruz y el garrote



sugerencia de un amigo,  no era tan frecuente como las anteriores, pero si recuerdo esa mirada justiciera de Jesucristo brotando de un cuadro colgado en la pared de alguna casa.  desconozco el autor de la misma  y su año de creación.

miércoles, 20 de julio de 2016

#PoloYoutuber



Cuando uno se encuentra con un antiguo compañero de colegio y le pregunta por su familia y este responde que el “mayorcito” ya está en la universidad…en ese momento uno se da cuenta que ya como que esta algo viejo. Y eso es una ventaja,  soy de la generación que sufrió la transición de la máquina de escribir al computador, y una vez descubierto el computador, fuimos los que dimos el salto de D.O.S al Windows, y cuando ya estuvimos con el Windows empezamos a engullir todo aquel contenido multimedia que más tarde  sería el pan de cada día en internet.

Y entre lo más multimedia estaba el video.  Como era de suponerse lo primero y más buscado en video tanto en sus inicios como en la actualidad fue el porno.    Ver un corto de 15 segundos  donde cada pixel correspondía a 10 cm cuadrados de una vieja en pelotas sí que era un tesoro.  Luego la cosa fue mejorando en progresión geométrica y hoy tenemos a nuestra disposición cualquier cantidad de contenido audiovisual de la más alta calidad técnica y  mediana a regular calidad temática…aunque esto es una  verdad a medias,   contenidos hay de la temática que se quiera y de la profundidad que se desee,  lo importante es saber que buscar. 

¿Y a que va este carretazo de preámbulo un poco disociado?  A ciencia cierta no va a nada, pues mientras escribo esto son casi las 2 de la madrugada y sentía la necesidad de empezar con algo, así no tuviese sentido.

Durante semanas le di vueltas a la idea de pasar algunos de los temas del blog a video, aunque guardaba mis recelos, pues soy un tipo tímido y pudoroso,  sin contar los riesgos que esto implicaría, sobre todo en mi círculo social  donde muy posiblemente sería presa de  bulling, ejercicio que sabiamente se realizar.  Pero como todo el mundo entro en la onda del youtuber y el booktuber y vlogtuber y más cosas que suenan parecido, y a sabiendas que  personajes importantes que admiro como lo son la tigresa del oriente, el padre Wilson Salazar  y dos o tres ufólogos conspiranoicos tienen su espacio en la red, me dije ¿si ellos lo hacen porque yo no? 


La idea tomó forma cuando Pablo Lonnie Pacheco  creo su canal “cielos despejados” al mostrarme que era posible hacer contenidos interesantes y de calidad sin necesidad de caer en las sutilezas de los youtubers más reconocidos. De modo que utilizando lo último en cámaras de video (el celular de mi esposa) y profundizando en los arcanos de la edición, decidí subir el primer video a YouTube, con una edición algo macheteada, contenido algo vaporoso, con la mirada esquiva ante el lente de la cámara  (pues me daba  algo de pena mirar fijamente y hablarle a un aparato sin alma y sin sentimientos) y haciendo uso de un español estropeado aquí les dejo el primero de mis videos de YouTube…como bien lo presintió un amigo de Facebook cuando postee el cabezote de la tecleadera:   #poloyoutuber.


lunes, 4 de julio de 2016

Las chimoltrufiadas de Paloma Valencia


No me gusta mucho meterme en política...pero es que se metieron con el osito



Bien decía este querido personaje: 



“es que yo como digo una cosa digo otra”

La posesión de cualquier persona en un cargo público debería exigir de forma radical que esta cancele su cuenta de twitter, o al menos que esto se diese como prerrequisito obligatorio en todo integrante  del senado.  Parece ser que se ha vuelto costumbre en nuestros honorables parlamentarios y principalmente en los del centro democrático que cada tanto estén dando muestras de su infinita estupidez en redes sociales.

Sin contar las variopintas  salidas en falso de su  carismática cabeza el expresidente Álvaro Uribe, son fiel ejemplo  de aquello el trino que soltó el senador Daniel Cabrales cuando en un lapsus mezcló un partido de futbol con política  sin que ninguno tuviese relación  o la sonada encuesta de la senadora María Fernanda Cabal en donde fue por lana y salió trasquilada.  Ahora le tocó el turno (nuevamente) a la senadora  Paloma Valencia,  quien haciendo caso omiso a sus estudios de derecho,  filosofía y  escritura creativa, dejó  cantar al pajarito entonando esta canción:



Aunque las redes sociales son herramientas de libre uso y en ellas nos podemos dar el lujo de colgar cuanta barbaridad se nos ocurra, para uno de estos  “supra colombianos” llamados senadores (pues se ganan en un mes lo que Ud. y yo nos ganaremos en un muy  largo periodo de tiempo y eso sin contar las arandelas) lo mínimo que se les puede pedir es congruencia (así sea en su más basal estado) en cada frase que escriban, una comprensión del “modus operandi” de la plataforma que utilizan  y porque no, algo de raciocinio en la idea que pretenden expresar. 

Aunque después de la metida de pata y en respuesta a la respuesta que dio parques nacionales, la senadora lanzo nuevos tuits tratando dar explicación, en cierta medida con razón, de su primer comentario, el mal ya estaba hecho, la ilustre senadora no pareció ver más allá del momento (como muchos  senadores)



Para el parroquiano estándar al leer el tuit queda la sensación de que la ilustre política le  está reclamando al oso  a que este responda  a los ganaderos por los daños causados.  Aunque claro está,  el reclamo va para parques nacionales.  Pero  ¿qué hacen los marginados, sufridos y perseguidos ganaderos en un área de reserva natural? ¿Será esta una nueva y sutil forma de justificar la política latifundista que bien profesan los de su corriente? ¿Prima el interés de particulares (ganaderos) ante una especie en vía de extinción?  ¿Quienes quieren matar al oso? ¿Los ganaderos de la región? ¿Los mismos a los cuales parque nacionales tiene que indemnizar?

El confuso mensaje que deja entrever la senadora en una extraña mezcla de proteccionismos ambiental (no maten al oso) dejen quietos a los ganaderos (indemnizar a los ganaderos) y que se jodan parques nacionales. 

Es probable que este oso de la senadora termine cuando otro  senador haga una nueva estupidez  en alguna red social, o cuando el pobre oso, omnívoro de dieta preferencialmente  vegetariana, carnívoro ocasional,  posiblemente obligado por la deforestacion que requieren las areas para pastoreo, muera a mano de sicarios contratados por ganaderos al borde de la ruina por la muerte de una vaca.



Hasta la fecha la última noticia del oso de anteojos de Totoro es que se le vio cerca del banco agrario  haciendo una solicitud de préstamo.  Ojala se lo aprueben para que todo esto llegue a un final feliz.