latecleadera

domingo, 10 de mayo de 2015

De superheroes y dioses





Es frecuente escuchar de muchas personas  que cuando sintonizan los canales de dibujos animados estos “muñecos de ahora” no se entienden,  son grotescos, con historias traídas de los cabellos y como es de suponerse, poco aptos para la población infantil.  Lo que  me preocupa es que todos aquellos que comentan  son mis contemporáneos, y que todos estos comentarios son típicos comentarios de personas adultas  con ganas de ser adultos mayores, y extrapolando  llego a la conclusión de que ya estoy viejo, pero por suerte, a pesar de las arrugas en mi cara y las canas en la cabeza, aun me siento niño (aunque si le preguntan a mi hijo  el opine lo contrario), algunos dirían que más que niño, infantil.


Pasando por alto algunas corrientes artísticas y técnicas de dibujo,  puedo decir que los dibujos animados de hoy son increíblemente mejores que aquellos con los que crecí.   A mi parecer la moda actual es la línea fuerte y definida, una paleta básica, poca difuminación y escaso juego de sombras,   algo que muchos podrían considerar como una baja en la calidad. Pero eso es cuestión de gustos, lo principal y más innovador es su contenido, su temática, la personalidad de cada personaje (valga la redundancia). Atrás quedaron los caracteres predefinidos, moralistas, ingenuos y apegados al sistema de todos nuestros amigos animados (resultado de una campaña de tintes políticos que sumió al mundo del comic en una extraña época de autocensura)  Antes carecían de ese toque de humor negro, crítica ácida y rebeldía tan frecuentes en cualquier dibujo animado de hoy (excluimos en este caso la producción oriental, ella es cuento aparte) a tal punto que las tiernas  y conservadoras producciones de Dysney ya siguen esta tónica, aunque un poco más recatados que sus congéneres de Cartoon Network, Nickelodeon y MTV  pero definitivamente  saliendo del molde ultraconservador que reinó durante años.



Para muchos el comic y la historieta son un  subproducto  de la pintura, el cine y  la literatura; un chiste mal contado para entretener masas imberbes.  Por suerte esto ya se ha reevaluado y ahora se le da el estatus y el respeto que se merecen (considerado el 9° arte).  Todos estos seres imaginarios coloridos y bidimensionales han moldeado pacientemente por espacio de décadas generaciones de ciudadanos acorde a las circunstancias socio-políticas vigentes. El comic no nació como un relleno para diarios y periódicos, nació de una necesidad social.  Fue en el comic en donde la humanidad pudo plasmar  a los dioses y fuerzas sobrenaturales que   peligraban  desaparecer cuando el poder de la religión sucumbió finalmente ante la revolución industrial y científica de finales del siglo XIX.  Los superhéroes no nacieron por capricho de escritores e ilustradores sin sueldo, se forjaron entre guerras colonialistas y mundiales  y se dejaron representar bajo el trazo del dibujante.



Cada ser fantástico siguió la corriente ideológica del bando dominante, inculcó los principios de patriotismo, libertad y justicia en  cada niño y dejó abierta la puerta de la esperanza en el corazón de los adultos que tomaban un receso en sus rutinarias vidas para ojear cualquier historieta.  Crearon su propia cosmogonía, apadrinaron ciudades y mundos  y como profetas subyugaron tiranos que pronto caerían.  Luego saltaron al cine y  la televisión  reforzando sus ideales y personalidades,   de allí que al ver dibujos animados antiguos  se note lo básico de su discurso, lo obvio en sus apreciaciones y la clara diferencia entre lo bueno y lo malo, no eran épocas de ambivalencias y pluralismos, la supervivencia de un sistema estaba en juego. 



Doy un salto y me ubico en mi infancia, el colonialismo ha finalizado, la era espacial ha iniciado, las guerras mundiales han demostrado lo increíblemente peligrosos que podemos llegar a ser, la guerra fría gasta sus últimos años y una tensa calma recorre el mundo. Los personajes del comic, como la conciencia suprahumana de la que habla Carl Jung, se amoldan a las circunstancias, trascienden los límites orbitales y extienden su dominio a remotas galaxias, su discurso moral sigue intacto pero adiciona  tenues   monólogos existencialistas  y algunos pocos conflictos éticos ante situaciones que exigen algo de reflexión.  Mientras tanto, nosotros correteabamos por las calles imitando sus palabras y acciones, amoldando nuestro destino a los designios de sus salones de la justicia, gobiernos galácticos o estados mayores. Nos convertimos en sus soldados, sus apóstoles, sus hijos.  Ahora ademas  del héroe,  por obligación  existe un antagonista igual de importante, en ocasiones tan poderoso o aún más, su problema es  que falla siempre por jugadas ridículas del destino o situaciones erróneamente calculadas;  ninguno de los dos se destruye, siempre hay un frágil equilibrio, dos bloques de poder en disputa por el dominio del mundo pero sin que ninguno de un paso adelante o uno atrás (la guerra fría). 

Luego llegan las hormonas y la adolescencia y todo aparenta pasar a segundo plano, pero es una ilusión, ya la semilla de los dioses añejos esta en nuestra mente, somos lo que nos han enseñado.  



El nuevo milenio nace y el mundo respira con esperanza, la solución definitiva se sabe  no es solución y no sería definitiva sino fatal, las profecías del rezago de los dioses antiguos- llamada religión- no se cumplen, la ciencia nos muestra un mundo potencialmente perfecto. Es una época de descanso, palaciega; los grandes señores decaen, se opacan, ya no hay mucho que defender;  nacen las historias de dibujos que son copias burlescas del hombre normal en situaciones normales, qué mejor que aprender a reír de nosotros mismos, es justo y necesario.  Johnny Bravo se pavonea frente al espejo, Jaimico se toca el culo y se pasa el dedo por la nariz para ver a que huele, Pinky pretende dominar un mundo en miniatura,  Superman desaparece, los antiguos superhéroes son vistos como reliquias del pasado, solo Batman aflora entre escenarios rocambolescos y villanos  histriónicos. 


Pasan los años y  nos damos cuenta que todo no es color rosa, el mundo no se convirtió en el paraíso tecnológico que soñábamos, vemos la tierra dar estertores como preámbulo de una  tortuosa agonía,  conservar el planeta y sus recursos se convierte en un eslogan para las nuevas generaciones, algo impensable décadas antes.  El mundo no se unifica en una sola conciencia política y espiritual, se fragmenta y cada parte se excluye, la muerte ronda silente, la tecnología nos deshumaniza, ahora no somos  hombre y  máquina, sino hombre y una cosa-algo  virtual;  solo los muy optimistas conservan la esperanza y muchos se postran ante el dios que quedó en manos de las iglesias.

Pero los señores de  antaño renacen  más poderosos, sabios, generosos, ya no solo son superhéroes, no necesitamos héroes, necesitamos superhumanos:  Batman abandona su traje de luces y asciende como el caballero oscuro, Superman deja a un lado sus calzoncillos rojos y abanderados y levita omnipotente bajo un sol encandilador, los Vengadores escapan de sus tumbas, universos y mansiones y aun con sus  notorias diferencias crean una sola fuerza, el hombre araña entra en dilemas morales, Neo habla cara a cara con el arquitecto, Leónidas lanza de una patada a un pozo sin fondo al mensajero de Jerjes  y el Dr Manhattan volatiliza a Rorschach por un bien mayor.  El discurso moralista es casi imperceptible, la fuerza es brutal, nuevos ideales se levantan:   Optimus Prime cabalga sobre un dinosaurio arrasándolo todo, parece que ya estamos cansados de todo. Wolverine revuelca las entrañas de su pasado tormentoso.  La esperanza y el paraíso ya no son la opción.  Anakin se separa de Obi wan  y se une al lado oscuro.  Mientras en la tele,  Finn el humano so excusa de proteger princesas busca batallas en reinos oníricos en compañía de Jake, simplemente porque quiere luchar; Ben 10 es multiforme, no siempre adaptado a las situaciones; Mark Lilly de ugly americans  vive en un infierno organizado tratando de acoplarse a ese ambiente lo mejor posible. Phineas a pesar de ser débil, con su inteligencia demuestra lo contrario, los padrinos mágicos se mofan de los padres estúpidos de Timmy.  Homero se envilece, Bart se opaca, Lisa se vuelve insoportable y Maggie nos muestra que es ella la única cuerda.  Y Bob esponja… a Bob esponja le importa un culo todo.

Hoy   pareciese que los dioses superhumanos entran en crisis, que son ellos los que  traen la destrucción, los que no soportan el peso de su pasado ante lo crítico de la situación actual, si miramos con detenimiento el guion de todas sus historias y por un momento nos damos la oportunidad de pensar que la línea de vida siga su curso normal, comprendemos que nos son ellos quienes salvan, son los villanos, los anónimos protagonistas del pasado quienes dan el punto de equilibrio, los únicos que en su retorcida sabiduría le escupen la verdad a sus contrincantes.  Es probable que la próxima ascensión de un héroe sea la apoteosis de un villano redimido, malvado pero redimido.



En Colombia podemos decir que aparte de contadas excepciones


el comic, el dibujo animado, solo lo utilizamos para mofarnos de nosotros mismos,  estamos en ese punto en donde es tanta la vergüenza de vernos como somos que decir que tenemos un superhéroe es ridículo, si hasta nos ridiculizamos cada vez que postulamos uno; por el momento solo tenemos nuestra propia burla como medio de catarsis, como mecha detonante ante una situación insostenible, ante un estado vulgar, ante una palabra que nos descalifica “colombianada”.  Es probable que en varios años, cuando el “tejido social” del que tanto hablan  se rompa desde las costuras, cuando despertemos de ese sopor mortífero en el cual estamos inmersos, tal vez en ese momento, de los techos de las casas de algún barrio marginal se eleve la sombra de un superhombre, de un señor de poder latino, de un dios arcaico precolombino, de un verdadero colombiano.  ¿Cómo será? No tengo ni idea, espero alcanzar a verlo, debe estar formándose en alguna mesa perdida en algún apartamento de interés social, perfeccionándose con cada nuevo trazo, latente, a la espera de su hora.





Por ultimo, el comic y toda la cultura que de él se deriva es el único y real depositario de los dioses de antaño, los dioses verdaderos. El comic es el verdadero evangelio, la verdadera palabra de dios, el libro sagrado perfecto,   en el reposan todos los anhelos, esperanzas, sentimientos y fuerzas que la raza humana ha ido acumulando con los milenios,  es en estas imágenes multicolores donde prevalece nuestra esencia espiritual.  En algún futuro lejano (si es que lo hay) cuando el dios obtuso que venden las religiones actuales se derrumbe bajo su propio peso, cuando lo contradictorio y vulgar de su ideología se vuelva insostenible, cuando la humanidad comprenda que aquella fe  que dominó sus mentes por siglos solo era una mala jugada del destino, cuando vean el universo limpio de seres etéreos obnubilantes, ese día bajaran la vista y sobre hojas desperdigadas en el tiempo reconocerán sus verdaderos señores, se verán a ellos mismos, se comprenderán superheroes, serán libres.



y por ultimo, y por políticas de la mesa directiva de latecleadera, agradezco cualquier "me gusta" "like"  o comentario que dejen por estos lares, y si no les gusta... también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario